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Las planchas con generador independiente de vapor, también llamadas "centros de planchado", no evitan la tarea de planchar, pero sí pueden agilizarla, ya que con ellas se suele planchar más rápido que con una plancha convencional de vapor. No todo son ventajas: en su "debe" están su gran volumen y, sobre todo, su elevado precio, que puede triplicar el de los mejores modelos clásicos. El precio medio de los centros de planchado asciende a casi 200 euros, mientras que una plancha de vapor convencional cuesta 50 euros de media.
¿Merece la pena este desembolso? Pues es el consumidor quien debe tomar esta decisión, en la que entre otros factores, ocupa un lugar decisivo la cantidad de ropa que cada uno tenga que planchar.
Estos aparatos se caracterizan por estar equipados con un depósito donde se está generando de forma continua un vapor que llega a la plancha a través de un tubo.
La presencia de ese tanque hace que sean aparatos voluminosos y, en conjunto, pesados, pues algunos modelos alcanzan fácilmente los 6 o 7 kilos. Sin embargo, la plancha propiamente dicha es más ligera que los modelos convencionales, que llevan el depósito incorporado.
Por lo general los depósitos tienen una capacidad media que ronda el litro y se calientan en dos o tres minutos. En la mayoría de los casos, es posible rellenarlos según se va agotando el agua, excepto en los modelos en que está bajo presión, que hay que esperar a que se enfríe.
La mayoría de las planchas ofrecen la posibilidad de controlar y ajustar la emisión de ese vapor. Además, algunos modelos dan la opción de emitir en un determinado momento un chorro aún más potente, algo útil para las prendas más difíciles.
Un jurado compuesto por planchadores profesionales, semiprofesionales y consumidores dio su dictamen, que fue favorable: la rapidez es un hecho, como demuestran los resultados, y la calidad del planchado es rotundamente buena para la mitad de las planchas.
Interesa saber que en el resultado final no influyen tanto el número o la disposición de los agujeros como la potencia del flujo del vapor.
Esto es así con las planchas nuevas pero, ¿se mantendrán estos resultados al cabo del tiempo? El principal enemigo de este tipo de aparatos es la cal, si bien, tras funcionar durante 250 horas, el flujo de vapor mantenía su fuerza en todos los modelos analizados por la OCU.
Por lo que respecta a la seguridad térmica, la valoración es buena si se hace un uso normal del aparato, pero fíjese bien porque algunos modelos presentan partes metálicas que alcanzan temperaturas realmente elevadas, aunque con un uso normal la mano o el brazo del planchador no debería entrar en contacto con ellas.
Es importante tener en cuenta que, para evitar sorpresas, antes de guardar de nuevo la plancha hay que dejar que se enfríe, y eso puede llevar un buen rato...
