Cada año hasta un 10% de las muertes en los países industrializados se deben a un ictus cerebral. En España son la tercera causa de mortalidad, la primera de discapacidad grave y la segunda de demencia. Una enfermedad cuyos síntomas reconocen pocas personas, pero en la que una actuación a tiempo puede evitar la invalidez, una discapacidad e, incluso, la muerte. De ahí, la importancia de que todas las comunidades desarrollen programas de atención urgente al ictus.