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Notas de prensa

La OCU detecta diferencias entre países en la composición y el peso de productos de comida rápida

LA INDUSTRIA MODIFICA A SU ANTOJO EL TAMAÑO Y CONTENIDO DE LA COMIDA RÁPIDA

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un estudio en colaboración con organizaciones de consumidores de Italia, Bélgica y Portugal, sobre la composición nutricional y el peso y su variación en el tiempo de 23 productos de comida rápida (platos preparados, aperitivos salados, bollería, helados, comida rápida o productos de capricho). Las conclusiones de dicho estudio han sido publicadas en el nº 69 de la revista OCU Salud correspondiente al mes de diciembre.

Los resultados ponen de manifiesto que hay significativas diferencias entre países en cuanto al peso y la composición nutricional de este tipo de productos (hasta triplicar el contenido en grasa y variar un 35% en calorías en algún producto). Además, composición y peso varían con el tiempo, intentando adaptarse a los gustos de los consumidores en cada país y en cada momento. Esto implica que un mismo alimento puede tener una composición mejor o peor en función del país donde se ofrece y que las empresas no siempre proporcionan su mejor producto desde el punto de vista nutricional.

A juicio de la OCU debería imponerse siempre la versión más equilibrada de este tipo de alimentos ya que el estudio comparativo demuestra que este tipo de comida puede aligerar su composición, reduciendo el porcentaje de grasa y azucares, sin perder por ello aceptación y atractivo para el público, argumento tradicional utilizado por la industria para oponerse a una reducción del contenido de grasas, azucares y sal.

Pero es la propia publicidad de la industria alimentaria la que, sin duda, genera mayor confusión entre los consumidores. Cada vez más, se recurre a incorporar algún valor añadido al producto para atraer a los clientes (ser light, ser muy barato, prepararse en un momento, acompañarse de un regalito o ser extragrandes), convirtiendo en cotidianos alimentos cuyo consumo debería ser esporádico. Un claro ejemplo de cómo la industria invita al exceso de los consumidores es la hamburguesa "XXL" de Burger King, denunciada recientemente por el Ministerio de Sanidad y Consumo y fiel reflejo del fracaso de la autorregulación publicitaria en la que se han embarcado las autoridades sanitarias y la industria. Pero si de tamaño de porciones hablamos, hay otros productos similares en el mercado (como el Big Mac de Macdonalds o la Coca Cola 1,25 litros) que muestran el crecimiento continuado de las raciones de comida rápida.

La mayor presencia de estos alimentos en nuestra dieta, unida a la falta de ejercicio cotidiano, tiene una repercusión directa en el crecimiento de las tasas de sobrepeso y obesidad de la población, especialmente entre la más joven, que ha convertido en cotidiano el consumo de este tipo de productos, en contra de las recomendaciones de los expertos en nutrición.ç

La OCU viene solicitando desde hace tiempo la adopción de normas de obligado cumplimiento que, por una parte, permitan la reducción del aporte energético de este tipo de productos y la mejora nutricional de los mismos y, por otra, garanticen un control de los mensajes publicitarios emitidos por la industria, especialmente aquellos dirigidos a los menores. Por ello, ante el manifiesto fracaso de la autorregulación de la industria en esta materia, la OCU se dirigirá al Ministerio de Sanidad y Consumo para que cambie el rumbo de su política hacia una mayor protección de los consumidores frente a la publicidad.

Para más información contactar con Eva Jiménez Tfno.: 91 722 60 61 - ejimenez@ocu.org