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La vuelta al cole

¿Está preparado?

 

Septiembre trae consigo el fin de las vacaciones y la vuelta al cole: libros, estuches, mochilas, chándal, actividades escolares y los primeros fríos el otoño. ¿Está preparado? Nosotros le ayudamos.

 
 
 

Equiparse con cabeza

Preparar el material que los niños necesitan para empezar sus clases lleva bastante tiempo, y también mucho dinero.

La ropa

La ropa

Si en el colegio de su hijo se usa uniforme deberá atenerse a las normas. Si no es así, tendrá mayor libertad para elegir el equipamiento de ropa y calzado, pero también estará más expuesto a todo tipo de tentaciones. En cualquier caso, para evitar que se disparen los gastos es buena idea tratar de ir escalonando las compras de ropa, aprovechando las rebajas del fin de temporada. Sea previsor.

El calzado

La elección del calzado de los niños requiere un capítulo aparte. Es muy importante llevar el zapato del número adecuado: si es demasiado pequeño, impedirá al pie desarrollarse bien y provocará problemas como callos, juanetes, dedos en martillo, etc. En cambio, en un zapato muy grande el pie flota, pudiendo producirse ampollas o, en otro orden de cosas, torceduras o caídas por la falta de sujeción.

El calzado

A la hora de comprar el calzado del niño, lo mejor no es, como suele hacerse, optar por el número siguiente al que se haya venido usando, o calcular palpando con el pulgar la situación de los dedos. Para conocer exactamente la talla de un niño en las tiendas especializadas miden los dos pies, tanto en anchura como en longitud, pues son dos medidas que no siempre se corresponden. De hecho, hay algunos fabricantes de calzado infantil que proponen distintos anchos para una misma talla.

Un zapato con la longitud adecuada debe dejar entre 7 y 15 mm de espacio libre para los dedos: es lo mínimo necesario para que crezcan y para dejar que, al andar, el pie pueda estirarse bien.

Si quiere un buen zapato escolar, compruebe uno por uno los distintos elementos:

  • La suela exterior debe ser de caucho o de goma, materiales flexibles y antideslizantes. El caucho absorbe los golpes mejor que el cuero, que no suele ser lo bastante resistente para los zapatos de niño. La flexibilidad es muy importante: la suela debe doblarse bajo la planta del pie, pero no bajo el talón.

  • La plantilla tiene que absorber bien la transpiración, y para eso es mejor que sea cuero en vez de sintética.

  • Tienen que ser fáciles de atar. Da igual que sean cordones o tiras de velcro: unas y otras tienen que estar diseñadas de forma que permitan ajustar bien el zapato al pie. Los mocasines o los zapatos que se meten como si fueran pantuflas no son aconsejables para los niños, pues es fácil que los pierdan mientras corren, saltan y juegan.

  • Aunque realmente no es indispensable para el desarrollo del pie del niño, el contrafuerte ayuda a mantener el equilibrio y a reforzar la estabilidad del zapato, evitando que el pie se ponga hacia un lado.

 

El material escolar

Material escolarLos niños son muy vulnerables a los estímulos publicitarios, y los fabricantes y vendedores aprovechan esta circunstancia para tratar de “meterles por los ojos” estuches, carpetas o cuadernos de sus personajes favoritos, o de los protagonistas de la última película. Y con la excusa de ese dibujo o logotipo, el producto multiplica por 3 o 4 su precio.

Desde la OCU le aconsejamos que haga una lista de las cosas que realmente necesita y procure ceñirse a ella. En lo posible, evite ir con el pequeño a la tienda, salvo que tenga que probarse.

Especial atención merece la elección de la mochila o cartera que vaya a usar opara llevar sus libros. Es muy importante que se adapte bien al usuario, pues es la salud de su espalda lo que está en juego. Sepa en qué debe fijarse antes de decidirse.

Los libros

Los librosCon todo, una de las principales partidas del presupuesto familiar a la hora de la vuelta al cole va a parar a los libros de texto. Desde la Organización de Consumidores y Usuarios hemos insistido en reiteradas ocasiones en la necesidad de que los libros de texto sean gratuitos en los niveles de enseñanza obligatoria.

Y hasta que llegue ese momento, se podrían adoptar medidas destinadas a paliar el elevado coste económico que supone la compra de libros al comienzo de curso, por ejemplo, liberalizar el precio, permitiendo descuentos aún mayores, establecer precios máximos y controlar el recurso a materiales suplementarios, que a menudo son una excusa para incrementar el precio. En algunos países los gastos de educación desgravan fiscalmente, una buena medida.


 

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Al cole, en forma

El comienzo del curso coincide con el final de los calores veraniegos. Cambios de temperaturas, alteraciones del ritmo de vital, menos horas de sueño, horas encerrados, quizá compartiendo aula con los temidos “virus”. A menudo con la vuelta al cole vuelven también toses y pequeñas afecciones infantiles.

Prepárese y prepare a sus hijos para ello.

  • Estar en formaMuchos escolares se quejan de dolor de espalda. A veces la culpable es una mochila poco adecuada, otras veces, se debe a problemas posturales, mientras estudia, se sienta en el pupitre, etc. En Cuide la espalda de sus hijos le contamos como prevenir algunos de esos dolores . Puede consultar también El dolor de espalda en los niños.

  • Resfriados y catarros están a la orden del día cuando empieza el cole. Sepa cómo afrontarlos, sin recurrir a fármacos innecesarios. Consulte Cómo combatir el catarro.

  • Un problema frecuente en los colegios es la contaminación acústica. La OCU realizó el pasado año un estudio sobre el terreno en centros de Madrid y Barcelona (ver ¡Silencio! Es hora de aprender). Los resultados fueron desoladores: durante las clases hay fuentes de ruido, a veces muy intensas, que dificultan el aprendizaje, y pueden estar en el origen de diversos trastornos.

 

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La alimentación, una asignatura pendiente

La comidaEn los últimos 10 años se han triplicado los casos de obesidad infantil. De hecho, uno de cada cuatro niños españoles padece sobrepeso u obesidad. Son varios los factores que inciden en este peso excesivo, pero muchos tienen que ver con los hábitos del niño: una vida sedentaria y una dieta desequilibrada pueden estar detrás de esos kilos de más.


  • Consulte el artículo Obesidad infantil, (enlace a OS nº 67 , agosto-septiembre 2006).

  • Y tenga en cuenta que los niños no deciden: son sus padres quienes deben vigilar su alimentación, y animarles a adoptar unos hábitos de vida más saludables. Por eso resulta fundamental que empiecen por dar ejemplo: no vale prohibir a los niños que coman entre horas mientras nosotros nos preparamos un buen aperitivo, ni tampoco animarles a que hagan deporte, si no nos movernos del sofá...

  • Nuestros niños comen menos frutas y verduras de las que deberían. No es de extrañar, pues reproducen una tendencia común al conjunto de la población. Desde distintos frentes se han emprendido campañas destinadas a incentivar el consumo de este tipo de alimentos, como una manera óptima de prevenir la obesidad, en particular entre los niños.

  • Un buen porcentaje de escolares comen en el colegio. Su número no deja de crecer: ¿sabe los padres lo que comen sus hijos, tanto en términos de cantidad y calidad?

    Conscientes de la importancia de los menús escolares, la OCU ha realizado un estudio sobre ellos. Consulte nuestra calculadora de menús escolares.

  • En cualquier caso, recuerde que la nutrición de los niños debe articularse en torno a 5 comidas diarias.
    • El desayuno es fundamental. Debe incluir productos lácteos, cereales, fruta, mermeladas y, a ser posible, aceite de oliva en lugar de mantequilla. Existen estudios que establecen una relación entre la obesidad infantil y saltarse el desayuno: cuando el cuerpo permanece muchas horas en ayuno, tiende a almacenar gran cantidad de calorías de reserva, favoreciendo así la aparición de la obesidad. El bajo rendimiento escolar también se relaciona con escolares que desayunan mal.

    • A media mañana, un producto lácteo o un bocadillo son adecuados para equilibrar la dieta, y preferibles a la bollería industrial o bebidas azucaradas.

    • La comida debe componerse de algún alimento rico en hidratos de carbono, como la patata, la pasta o el pan, y algún alimento proteico, carne, pescado o huevos, además de verdura o ensalada. En los postres es conveniente incluir una pieza de fruta y algún producto lácteo.

    • En la merienda se puede tomar fruta, lácteos o un bocadillo.

    • La cena es el momento adecuado para complementar los alimentos tomados durante el día. Tenga en cuenta siempre lo que el niño haya comido en el colegio.

 


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