Los espárragos son, más que un alimento, un capricho gastronómico sin apenas valor nutricional. Nuestro análisis de 24 muestras de espárragos blancos de categoría "extra" y calibre "grueso" revela que su calidad depende poco de su procedencia (navarra, china o peruana) y que pueden tomarse unos buenos espárragos por más de tres euros... o por menos de uno. La calidad, por cierto, es buena en casi todos los casos y cuando falla, es porque el porcentaje de espárragos con defectos tolerables, como un pelado defectuoso o la presencia de daños causados por el tratamiento industrial, es mayor del 5% que marca la normativa. ¿Una pega? Que pueda señalarse el número de espárragos contenido en las latas de un modo aproximado excesivamente vago: "entre 6 y 12", por ejemplo.