La OCU considera que el servicio de autobuses urbano debe mejorar
La Organización de Consumidores y Usuarios ha realizado un estudio sobre el servicio de autobuses urbano en España. La información se ha obtenido por una doble vía: por los datos aportados por los ayuntamientos (32 ciudades) por una encuesta sobre el terreno (21 municipios).
En concreto, la información recabada ha permitido evaluar la calidad de 298 paradas; la puntualidad de 2.326 vehículos en 21 municipios; y una vez a bordo del autobús, la información, el mantenimiento y los aspectos relacionados con la seguridad y el confort de los pasajeros en un total de 333 recorridos de 295 líneas diferentes. Los datos sobre tarifas se recogieron en octubre de 2005. El estudio íntegro se publica en OCU-Compra Maestra del mes de febrero.
El estudio de la OCU pone de manifiesto que las comparaciones entre localidades, en función de los servicios de autobús urbano que ofrecen, resultan complejas: cada localidad tiene unas características, sin embargo, estas singularidades no pueden justificar que no se esté ofreciendo a los ciudadanos un buen servicio, caso por ejemplo de Albacete que tiene la cifra más baja de kilómetros de líneas y paradas por cada mil habitantes.
Un servicio rápido es una de las exigencias de los usuarios. Según los datos facilitados a la OCU por los Ayuntamientos, los vehículos más lentos son los de Ceuta, Burgos y Bilbao. El número de autobuses por cada mil habitantes ofrece notables diferencias entre localidades: los valores más altos los poseen Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla y, los más bajos, Albacete, Castellón y Palencia. Respecto a la antigüedad de la flota, son Burgos y Albacete las dos ciudades que tienen los autobuses más añosos.
Para que un autobús sea considerado como adaptado para personas discapacitadas o con movilidad reducida debe contar con piso bajo, anclajes para sillas de ruedas y con un sistema que permita salvar el hueco entre el autobús y la acera. Las personas discapacitadas o con problemas de movilidad reducida no están de suerte en Ceuta, Gerona, Huelva o Valladolid, ya que son los municipios con niveles de adaptación menores.
Los resultados de la OCU muestran que el servicio de autobuses es caro en algunas ciudades. De los precios recogidos en 32 ciudades en 2005, las ciudades más caras para los usuarios habituales son: Palma de Mallorca, Oviedo y Gerona. Las más económicas: Salamanca, Santander, Castellón y Albacete.
La OCU se ha puesto en la piel de los usuarios y ha comprobado la positiva situación de los autobuses urbanos en Bilbao, seguida de un grupo de ciudades: San Sebastián, Valencia, Zaragoza y Alicante. Todas estas ciudades presentan puntos mejorables, especialmente en aspectos donde pueden ser más sencillos como la información que se ofrece sobre la parada. En los puestos más bajos destacan un amplio grupo de ciudades formado por Cáceres, Valladolid, Burgos, Gijón, Albacete, Ciudad Real, Málaga y Huelva. La mejora de estas ciudades debe ser importante, especialmente en aspectos como la puntualidad de los autobuses y la información sobre las paradas.
La experiencia y este estudio muestran que no siempre los autobuses funcionan como debieran, por esto la OCU anima a que los usuarios no solo protesten sino que realicen una reclamación formal para lograr que el servicio mejore. Es importante para que la reclamación tenga éxito contar con el billete, tomar nota de la línea, hora del incidente y número o matrícula del autobús.
El autobús urbano es un elemento esencial para la movilidad en las ciudades. A la vista de los resultados del estudio, la OCU plantea algunas demandas a las empresas y ayuntamientos responsables:
Que adecuen la oferta a las necesidades reales de los vecinos, tanto en recorridos y número de líneas de autobuses y vehículos, como en frecuencia de paso.
Que creen y protejan a los carriles bus para facilitar un transporte ágil y rápido.
Que hagan de las paradas un lugar cómodo, limpio y accesible, con toda la información necesaria para que los viajeros puedan desplazarse por la ciudad con facilidad.
Que se cumplan los horarios.
Que adapten y renueven la flota, para que pueda ser usada por personas con movilidad reducida o con sillas de niños.
Que pongan los medios para que la conducción se haga sin poner en
peligro la seguridad de los pasajeros.
Que revisen las tarifas, para que éstas no sean un freno para el uso del autobús. Sería interesante que se permitiese el trasbordo gratuito entre líneas o hubiera abonos temporales.
Que hagan públicas las estadísticas que permitan evaluar su gestión, así como las relativas a la velocidad media, al cumplimiento del horario previsto, etc.
Para más información Eva Jiménez, Tfno.: 91 722 60 61, o ejimenez@ocu.org