La OCU denuncia la gran cantidad de azúcar añadido en muchos alimentos de consumo habitual
La Organización de Consumidores y Usuarios ha realizado un estudio para determinar la cantidad de azúcares simples añadidos que contienen ciertos alimentos procesados que se consumen de forma habitual.
La OCU analizó especialmente productos lácteos azucarados, refrescos y productos para desayuno o merienda. De dicho estudio se desprende que el principal problema al que se enfrenta el consumidor es que no tiene forma de conocer cuánto azúcar añadido contiene un determinado producto, de ahí que se hable de azúcar oculto. El artículo sobre el azúcar oculto se publica en la revista OCU-Salud del mes de febrero.
El azúcar simple añadido no tiene ningún interés nutricional aparte del puro aporte calórico, por este motivo se recomienda que no represente más del 10% del aporte energético diario. Por razones de salud se aconseja no abusar del azúcar añadido: la sustitución de alimentos con una presencia natural de azúcares (frutas, legumbres, cereales…) por alimentos procesados ricos en azúcares añadidos (como los bollos, los refrescos o los lácteos azucarados) es una de las causas de la obesidad infantil; como consecuencia de la obesidad, existe una relación entre el exceso de azúcares añadidos y las enfermedades cardiovasculares; los azúcares sencillos contribuyen decisivamente al desarrollo de la placa bacteriana y, por lo tanto, a la caries dental.
El estudio de la OCU pone de manifiesto que los productos más edulcorados resultan ser los refrescos. Un vaso de refresco contiene la cantidad de azúcar equivalente a cuatro terrones. Los cereales para niños, sorprendentemente, están el doble de edulcorados que los cereales para adultos. Los yogures azucarados, aromatizados o con frutas llevan una cantidad de azúcar añadido igual a dos terrones y, asombrosamente, algunos postres para bebés y ciertas mermeladas tipo "diet" llevan azúcar añadido.
La OCU denuncia que la Administración impulse periódicamente campañas alimentarias a favor de una dieta sana y equilibrada y, al mismo tiempo, consienta un etiquetado alimentario insuficiente que no permite al consumidor saber la cantidad de azúcar añadido que tienen los alimentos procesados que toma habitualmente, por esto, solicita:
A la Administración, el desarrollo de una legislación que obligue a los fabricantes de alimentos elaborados a incluir en sus productos un etiquetado nutricional completo
y que garantice la ausencia de este edulcorante externo (en cualquiera de sus formas) en aquellos productos que se anuncian " sin azúcar añadido"
A los fabricantes, que reduzcan paulatinamente el porcentaje de azúcares simples añadidos en sus productos, especialmente en aquellos destinados para bebés y niños.
La salud futura de las nuevas generaciones no puede estar condicionada por el hábito adquirido, desde niños, a tomar alimentos que se caractericen por su especial dulzor.
La OCU se ha puesto en contacto con las Autoridades Sanitarias competentes para hacerles partícipes de estas reivindicaciones.
Para más información contactar con Eva Jiménez Tfno.: 91 722 60 61 - ejimenez@ocu.org