El número de personas afectadas por algún tipo de incontinencia urinaria es muy elevado, aunque muchas no quieran hablar del tema, ni siquiera con su médico. Pero para quien sufre pérdidas de orina involuntarias, la vergüenza es mala consejera, ya que no hay por qué resignarse a padecer un problema que en la mayoría de los casos tiene solución.
En este informe le contamos por qué se produce, las diferencias que hay entre los distintos tipos de incontinencia y cómo se puede poner remedio a esta situación.
En cualquier caso, ante un problema como éste, nada como consultar a su médico... y cuanto antes, mejor. |
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Un problema bastante común |
... sobre todo entre las personas mayores, aunque no es algo privativo de la tercera edad.
Si es usted una de las personas afectadas por la incontinencia urinaria, sepa que no está sola: en España hay alrededor de 2.300.000 personas afectadas, es decir, casi un 6% de la población general sufren esta enfermedad en mayor o menor grado.
De ellos, aproximadamente un 75% son mujeres de diferentes edades y el 25% varones.
La edad es quizá el factor que más se asocia al problema, pero es entre las personas de 50 a 60 años donde hay un mayor número de incontinentes.
Esto no significa que la edad implique la aparición de incontinencia en todas las personas. Lo cierto es que la incontinencia urinaria puede manifestarse a cualquier edad y en los dos sexos. Las mujeres suelen verse afectadas en edades más tempranas, pero a partir de los 65 años, la incidencia se iguala.

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La micción |
La micción es un proceso mediante el cual se produce el vaciamiento de la vejiga llena. Para controlar la eliminación de la orina se necesita que haya una buena coordinación entre la vejiga y la uretra. Unas pequeñas nociones de fisiología que le ayudarán a entender mejor el proceso.
La vejiga urinaria es una cámara de músculo liso compuesta principalmente por dos partes: el cuerpo, donde se recoge la orina, y el cuello, que desemboca en la uretra.
La vejiga se va llenando de la orina procedente de los uréteres, que a su vez procede de los riñones. La persona no siente nada hasta que se alcanza cierto volumen de orina y empieza a notar ganas de orinar. Esta sensación aparece gracias a la inervación de la vejiga: los nervios que recogen información de su volumen llevan dicha información hasta el cerebro, y cuando la vejiga debe ser vaciada porque está llena (puede almacenar de 350 a 600 ml de orina), el cerebro interpreta “ganas de orinar”: entonces, de manera voluntaria, la persona relaja el esfínter uretral que permite la salida de la orina al exterior.
Cualquier otra situación no fisiológica que provoque que la presión vesical sea superior a la uretral puede producir pérdidas de orina y, por tanto, incontinencia.
EL PROCESO DE MICCIÓN:
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La orina llega a la vejiga procedente de los riñones a través de los uréteres 
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La vejiga se va llenando, de manera que la presión en su interior va aumentando paulatinamente 
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Cuando la presión vesical (en el interior de la vejiga) es mayor que la presión uretral (en el interior de la uretra), se activa el reflejo de la micción, lo que provoca un deseo de orinar. La persona relaja voluntariamente el esfínter externo uretral para dar paso a la salida de orina.
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La micción voluntaria precisa también de la relajación de los músculos del perineo , que permiten que la orina salga al exterior.
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Tipos de incontinencia |
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La incontinencia en los adultos es síntoma de algún trastorno principal subyacente. Puede ser transitoria, o bien ser algo ya establecido. Según la localización y la causa de dicho trastorno, hay distintos tipos. |
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Tratamientos |
Si la persona que sufre incontinencia asume la enfermedad como algo
inevitable y no acude al médico, puede terminar padeciendo otros problemas: infecciones urinarias, enfermedades dermatológicas o aislamiento social.
¿Qué se puede hacer? |
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Productos para la incontinencia |
El abanico de posibilidades en cuanto a productos de incontinencia es cada vez más amplio. Por sí mismos, no tratan el problema de la micción involuntaria, pero sí son de gran ayuda para el paciente, ya que le permiten hacer una vida social normal.
No hay un producto absorbente ideal. La elección depende del paciente: de su grado de movilidad (autónomo, en silla de ruedas, encamado...), de incontinencia (cantidad y frecuencia de las emisiones de orina), de su estado psíquico y también de sus posibilidades económicas. Sea cual sea el artículo elegido, conviene que sea eficaz y fácilmente tolerable. En el mercado encontrará productos de varios tipos:
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Absorbentes para incontinencia:
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según la forma, se clasifican en rectangulares, anatómicos y elásticos; los rectangulares y anatómicos precisan unas mallas de sujeción, que también se adquieren en la farmacia, mientras que los elásticos van ajustados mediante tiras autoadhesivas y se venden en varias tallas;
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según la capacidad de absorción, los encontrará para el día de absorción ligera, que absorben cantidades pequeñas, menores de 600 ml (menos de 45 ml, 115 ml, 145 ml, 200 ml, etc.) y los que absorben entre 600 y 900 ml de orina; para la noche los hay de noche (absorción mayor de 900 ml de orina - menor de 1.200 ml) y de super noche (más de 1.200 ml).
A excepción de los absorbentes de absorción ligera, todos los demás están financiados por el Sistema Público de Salud, previo visado de la receta por la Inspección Sanitaria, quien para ello necesita un informe, de un médico de la Seguridad Social, que justifique la prescripción: el 100% del precio de venta al público para los pensionistas y el 60% para los trabajadores activos. Para ello es imprescindible acudir a la farmacia y presentar la receta con el visado.
Empapadores de cama. Absorben y retienen la humedad. Son especialmente útiles para los enfermos encamados. No están financiados por el Sistema Nacional de Salud.
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Sondas y bolsas. El sondaje debe efectuarse por indicación médica, por personal especializado y en condiciones de asepsia absoluta.
Estos productos están financiados por el Servicio Nacional de Salud, quien financia tanto la sonda como las bolsas colectoras de orina de día y de noche. |
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Acuda al médico |
Si usted, o alguien de su entorno, sufre de incontinencia urinaria en mayor o menor grado, sepa que no se trata de un problema ante el que no quede otro remedio que resignarse. En muchos casos, puede haber solución.
Acuda a su médico de cabecera, quien le indicará el mejor modo de enfrentar y tratar la enfermedad. En función del diagnóstico, le pondrá un tratamiento o bien le remitirá a un especialista. Y si no consiguen eliminar el problema, por lo menos podrá vivir con él de forma que interfiera en su vida cotidiana lo menos posible. |
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