Vacas locas: hay razones para la preocupación pero hay que evitar la alarma
Ante el primer caso confirmado de BSE en
nuestro país, la OCU entiende que existen razones muy importantes para la
preocupación pero que es necesario evitar la alarma ya que, en la actual
situación y si se cumple la norma vigente, el riesgo en el consumo de carne es
prácticamente inexistente y, por otra parte, se puede aminorar teniendo en
cuenta unas recomendaciones sencillas.
Por un lado la carne que,
habitualmente, se vende en las carnicerías en España
procede de animales jóvenes que, según todos los estudios,
no han desarrollado todavía la enfermedad y, por lo tanto, no pueden transmitirla.
Por otro lado la normativa actual contempla ya la eliminación de las partes que pudieran ser peligrosas como los tejidos blandos conocidos como MER (materiales específicos de riesgo), como el cerebro, médula espinal, etc.
Sin embargo, esta situación pone de
manifiesto la urgencia e inaplazabilidad de algunas medidas que
desde la OCU se vienen solicitando desde hace ya muchos años: la
prohibición del uso de cualquier tipo de harinas de origen animal para
alimentación de animales con destino al consumo humano y la aplicación de la
normativa, vigente ya desde septiembre, de identificación y trazabilidad de las
piezas de carne. No es aceptable que razones meramente económicas retrasen de
una forma tan irresponsable la entrada en vigor de unas normas de seguridad tan
elementales . Situaciones como la que hoy vivimos ponen de manifiesto la urgencia de esos requisitos legales ya que, si surgiera un problema, se podría determinar con exactitud su alcance.
De cualquier forma la OCU, al tiempo que
reitera estas exigencias no puede aceptar la permanente elusión de
responsabilidades por parte de quienes están obligados a la transparencia y la
información . La única forma de evitar situaciones de alarma que generan daños irreparables en la confianza de los consumidores es una información creíble y fundamentada. Lamentablemente, los consumidores vemos cómo una vez sí y otra también los pretendidos mensajes de "aquí-no-pasa-nada" son desmentidos por la fuerza de los hechos. Por esto y ante estos episodios, la OCU
1. Insiste ante los consumidores que el consumo de carne no implica riesgo razonable, según se deduce de todos los estudios realizados.
2. Entiende que esto no es óbice para que el consumidor disponga de toda la información necesaria acerca de la procedencia de la carne que compra.
3. Aconseja diversificar la dieta, excesivamente carnívora de los españoles, dando entrada en ella a una mayor presencia de pescado, verduras, frutas y legumbres.
4. Exige de la Administración la inmediata aplicación de la normativa vigente en materia de etiquetado y trazabilidad de la carne y el establecimiento de controles efectivos sobre su cumplimiento evitando la sensación de que se está mirando hacia otro lado en una materia tan importante para la seguridad de los consumidores.
5. Pide que se controle la elaboración de derivados cárnicos, especialmente de los procedentes de carnes separadas mecánicamente, en los que, por su procedencia (a menudo de animales mayores), el riesgo es potencialmente mayor.
6. Exige que se tome ya una decisión firme sobre la prohibición estricta del uso de harinas de origen animal para piensos destinados a animales de consumo humano.