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En el mercado

 En el mercado

Para ver cuál es la realidad de los alimentos funcionales, nos fuimos a dar una vuelta por las tiendas.
No fue necesario buscar mucho para ver que los estantes están llenos de productos que recurren a atrayentes alegaciones sobre nutrición y salud, o bien a vagas afirmaciones que, de forma inconsciente, nos hacen identificar ese alimento con las ventajas que insinúa.

 

Afirmaciones de este tipo pueblan los alimentos funcionales. ¿Son exageraciones? ¿Realmente son tan buenos? ¿Resultan de veras imprescindibles? Clasificamos estos alimentos en función de sus presuntas propiedades.
Veremos qué hay de cierto en todo ello, qué se puede esperar de estos productos y si es necesario recurrir a ellos.


SUMARIO

Productos BIO

Productos con fibra

Productos light

Productos con omega 3

Productos con calcio

Productos con hierro

Productos con magnesio

Productos con yodo

Productos bajos en sal (sodio)

Productos con vitaminas

Productos con soja

Otros productos

 

Productos Bio


  • ¿Qué?
    Los primeros alimentos Bio que se vieron en el mercado no eran más que yogures a los que se había incorporado una nueva bacteria, la bifidobacteria. En la actualidad, el apellido “Bio” ha llegado a muchos otros tipos de alimentos: desde zumos, a quesos o embutidos.

     
    Este yogur afirma que “te renueva por dentro”. Ésta es una alegación cuando menos, exagerada.

  • ¿Por qué?
    La bifidobacteria, a diferencia de las bacterias habituales en el yogur (Lactobacillus bulgaricus y Esptreptococos termophilus), forma parte de la flora autóctona del ser humano. Además es más resistente al tránsito intestinal que los fermentos tradicionales.
    Para conseguir el supuesto “efecto Bio” se recurre no sólo a la bifidobacteria, sino que productos que no la poseen incorporan una fibra alimentaria, FOS (fructooligosacárido), una sustancia que alimenta a la bifidobacteria que naturalmente hay en nuestro organismo.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    El efecto Bio se traduce en una buena marcha del tránsito intestinal. Pero para lograrlo no es necesario recurrir a estos productos. En los últimos tiempos se da mucha importancia al consumo de estos productos, pero los efectos que se pueden conseguir son similares a los que se logran con los yogures tradicionales. Además hay que tener en cuenta que los fructooligosacáridos se encuentran de forma natural en alimentos de consumo habitual, como miel, cebollas, ajo, achicoria, espárragos, puerro, bananas, tomate, trigo y centeno... Si comiéramos a diario varias dosis de frutas y verduras se conseguiría que las bifidobacterias presentes en nuestra flora intestinal pudieran desarrollar su actividad produciendo ese famoso “efecto Bio”.

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Productos con Fibra


  • ¿Qué?
    La fibra, que tan de moda está en los últimos tiempos, es muy importante en nuestra dieta diaria. Tradicionalmente en el mercado había productos integrales (pan, pastas cereales...), pero cada vez más se encuentran otros alimentos a los que se les ha añadido fibra y, si hemos de creer en sus alegaciones, son auténticas panaceas contra el estreñimiento, cuando en realidad aportan una cantidad de fibra bastante limitada. Es el caso de los yogures, flanes o quesos con fibra, o de otros productos como cacao soluble... o aceitunas. Lo cierto es que se usa la fibra como reclamo, cuando esto a veces dista mucho de la realidad.


     
    Estos productos que presumen de aportar fibra apenas aportan un 8% de la CDR, una cantidad muy limitada.


     
    Este producto publicita su contenido en fibra como reclamo, como si realmente fuera un remedio a los problemas de estreñimiento, lo que es, cuando menos, exagerado.

  • ¿Por qué?
    A la fibra se le atribuyen muchos efectos beneficiosos, pero destaca sobre todo por su función en la regulación del tránsito intestinal, que permite evitar el estreñimiento, prevenir las hemorroides y el colon irritable y proteger de enfermedades como el cáncer de colon. Los últimos estudios sobre la materia demuestran que el consumo de fibra ayuda a reducir la tasa de colesterol sanguíneo.
    Visto así, es fácil entender el gran éxito de la fibra, pero no es todo tan sencillo. Con el término genérico “fibra” en realidad se hace alusión a sustancias muy diversas.
    En términos generales, las fibras se clasifican en dos categorías, según sean o no solubles en agua.
    Las fibras solubles se encuentran en frutas y verduras. Las insolubles predominan en los cereales (aunque también se encuentran en otros vegetales).
    El lado oscuro de las fibras viene del hecho de que se asocian con sustancias, como los oxalatos y los fitatos, que interfieren en la correcta absorción de determinados nutrientes, por lo que un consumo excesivo de fibras pudiera llegar a ocasionar ciertos problemas.
    Para evitar efectos indeseables, lo ideal es una dieta equilibrada y completa, donde se sustituyan alimentos pobres en fibra por otros más ricos en esta sustancia.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    Desde luego, la ingesta de fibras es necesaria en una dieta saludable. Las necesidades nutricionales varían en función de varias circunstancias, pero en general se recomienda una ingesta de entre 25 y 40 g diarios. Para cubrir esas necesidades, no es necesario recurrir a alimentos enriquecidos artificialmente con fibra (más caros y con un contenido en fibra a menudo discutible). Una dieta que incluya un par de raciones de fruta al día, dos raciones de verdura y algo de pan y cereales, preferentemente integrales, es suficiente en la mayoría de los casos.

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Productos Light


  • ¿Qué?
    En el mercado hay mermeladas, salsas, mantequillas, etc. que llevan como apellido el término light o ligero. Los alimentos light han sido concebidos y fabricados para un sector concreto de la población: diabéticos, gente con hipertensión o hipercolesterolemia... pero son muchos quienes recurren a ellos pensando en adelgazar.

     
    Esta mantequilla ligera tiene un 41% de grasa, frente al 91% de la mantequilla normal... En cualquier caso un producto que incluye en su composición más de un 40% de grasa, por muy light que sea, no tiene poca grasa, y no es en absoluto apto para una dieta.
    90% libre de grasa



     
    También es habitual encontrar afirmaciones que inducen a engaño, del tipo 90% libre de grasa o 33% menos grasas: dicen la verdad, pero dan a entender que estamos ante alimentos pobre en grasa, cuando a menudo dista mucho de ser así.

  • ¿Por qué?
    Además de la salud, la estética es un valor que ahora está en boga: todos queremos estar más sanos, pero también ser más delgados, más atractivos... Para lograrlo, influidos por la publicidad, son muchas las personas que recurren de forma habitual a productos bajos en grasa, a productos light.

     

    El concepto light es demasiado amplio y ambiguo. Pero, en general, y a pesar de lo que se piense, el término light o ligero no es sinónimo de bajo en grasa. En principio, un alimento light tiene aproximadamente la mitad de grasa que otro producto estándar de las mismas características. En cualquier caso, deben compararse siempre con su producto base no ligero.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    Quien quiera perder peso no debe dejarse llevar de la publicidad. Piense que hay muchos productos light o ligeros que tienen bastante más grasa que otros que no llevan ese “apellido”.
    La alternativa a los productos light es seguir una dieta variada, equilibrada y completa, donde se coma de todo... pero menos. En concreto, debe darse más peso a las verduras, frutas y legumbres, disminuir el consumo de grasas saturadas (charcutería, bollería industrial...) y preferir los hidratos de carbono, azúcares complejos que se absorben más lentamente (pastas, arroz, cereales), a los azúcares simples, de absorción rápida.

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Productos con omega3


  • ¿Qué?
    En el mercado vemos muchos productos enriquecidos con ácidos grasos omega 3 (?3), sobre todo con EPA y DHA. Los huevos se llevan la palma, pero también hay salchichas, queso o leche enriquecido con estas grasas.

       
    Resulta absurdo pretender que unos huevos o unas salchichas enriquecidas con omega 3 ayudarán a regular el colesterol: en una dieta que pretenda mantener el colesterol a raya lo que hay que hacer es evitar este tipo de alimentos y sustituirlos por otros más cardiosaludables, como los pescados.


     
    Sardina ricas en ?3. Hay pescados que se atribuyen como algo especial propiedades que les son inherentes. Éste es el caso de sardinas “ricas en omega 3”: esta afirmación ya va implícita en el mero hecho de existir este pescado.

  • ¿Por qué?
    El ácido graso omega 3 es un aceite poliinsaturado que producen los peces de aguas muy frías y que, ingerido por el hombre, tiene como efecto minimizar el riesgo de sufrir arterioesclerosis, así como aumentar los niveles de colesterol bueno reduciendo los del colesterol malo. Es cierto que es muy bueno consumir ácidos grasos omega 3 para prevenir enfermedades cardiovasculares. Además, estas sustancias tienen efectos sobre la agudeza visual y el desarrollo del sistema nervioso en los niños.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    Sí, nuestra dieta debe incluir estos ácidos grasos, pero la mejor forma de conseguir integrarlos en ella es consumiendo los productos que, naturalmente, contienen estas sustancias. Y en el caso de los ácidos grasos omega 3 es muy claro: se debe incrementar el consumo de pescado, en concreto de pescados azules como la caballa, la sardina, la trucha o el salmón. Lo ideal es crear un buen hábito de alimentación.

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Productos ricos en calcio


  • ¿Qué?
    El calcio es un nutriente básico. Se encuentra en muchos alimentos, pero los productos lácteos son la principal fuente de calcio. En el mercado se encuentran ahora alimentos que presumen de ser “enriquecidos” o “ricos en calcio”. Muchos de ellos son derivados lácteos, pero también hay zumos, pan de molde, etc.
    Los quesos son productos naturalmente ricos en calcio, y cuanto mayor sea su grado de curación, más calcio tienen: superan los 700 mg por 100 g de producto. Sin embargo, los que se suelen enriquecer con calcio adicional son los quesos frescos y en porciones.


     
    Algunas leches que se anuncian como ideales para niños y adolescentes pretenden favorecer el crecimiento mediante el calcio, vitaminas y minerales... pero basta echar un vistazo a su etiqueta para ver que no tienen más calcio que una leche normal, y que sólo se diferencian de ella ¡en el precio!


     
    También hay yogures enriquecidos que dicen “aportan más calcio, vitaminas y minerales” Entre las vitaminas sólo aparece la B12, además del fósforo. Y lo mismo sucede con flanes ricos en calcio... que no tienen más cantidad que sus equivalentes normales: tienen bastante calcio, como cabe esperar de un lácteo, pero no más.

     
    Este quesito en porciones dice ser rico en calcio, ya que aporta el 50% de la CDR, pero si leemos atentamente la etiqueta, vemos que una porción sólo proporciona el 8%. La letra pequeña dice que habría que comer 4 quesitos para conseguir la cantidad de calcio equivalente a un vaso de leche.


     
    Zumos de frutas, o mezclas de leche y zumos aportan el 15% de la CDR de calcio. Es lo mismo que proporciona un yogur... aunque no al mismo precio.

  • ¿Por qué?
    El calcio es un macromineral que tiene como función principal proporcionar fuerza y rigidez a los huesos y dientes, y es un elemento fundamental para el organismo humano.
    Un adulto necesita unos 800 mg/día de calcio, pero las necesidades se ven incrementadas en la infancia y adolescencia, y en las mujeres, durante el embarazo y la lactancia.
    Su absorción está íntimamente ligada a la del fósforo y la vitamina D.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    El calcio es insustituible. Pero lo que sí se pueden sustituir sin problemas son los productos enriquecidos en este mineral, que pueden cambiarse por lácteos, naturalmente ricos en calcio. Las necesidades diarias de calcio se pueden conseguir incrementando la ingesta de lácteos: un vaso de leche, dos yogures y una porción de queso manchego cubre las necesidades diarias de este mineral.

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Productos ricos en hierro


  • ¿Qué?
    En el mercado hay algunos productos que, sumándose a la moda de los enriquecidos, presumen de ser ricos en hierro.
    Encontramos derivados cárnicos, néctares de frutas o galletas .


     
    Este paté “rico en hierro” aporta un 36% de la CDR. No se le ha añadido, pero en su composición incluye productos naturalmente ricos en hierro, como el hígado y la carne de cerdo.


     
    Los néctares ricos en hierro llegan al 100% de la cantidad diaria recomendada. Esto se debe a las sales minerales del hierro que se han añadido al zumo. Otra cuestión es lo que de ese hierro llegue a absorber nuestro organismo (aunque para facilitar esa absorción han enriquecido el producto con vitamina C).

     
    Las galletas con hierro aportan un 20% de la cantidad diaria recomendada... por 100 g, pero si lo reducimos a una ración de 30 g, ese porcentaje baja a apenas un 7%.

  • ¿Por qué?
    El hierro es un oligoelemento necesario para nuestro organismo. Se encarga del transporte y almacenamiento de oxígeno.
    Las necesidades diarias son de entre 10 y 15 mg, siendo las mujeres en edad fértil el grupo de población que presenta mayores carencias.
    Los alimentos de origen animal (carne, pescado y aves) son los más ricos en hierro, pero también hay vegetales ricos en este mineral, aunque en una forma que se absorbe peor. En cualquier caso, hay otros nutrientes que favorecen su absorción, como el calcio o la vitamina C.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    Sí. El hierro es muy necesario para la buena marcha del organismo, pero una dieta equilibrada y completa es la mejor forma de abastecernos de este mineral. Un buen filete de ternera aporta la misma cantidad de hierro que el paté rico en hierro... y también mucha menos grasa.

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Productos ricos en magnesio


  • ¿Qué?
    Se venden productos lácteos enriquecidos con magnesio. Aportan en torno a un 15% de la cantidad diaria recomendada.


     
    Este producto pretende mejorar la ingesta de magnesio de quienes no llevan una dieta variada.

  • ¿Por qué?
    El magnesio es un mineral que desempeña un importante papel en el funcionamiento de los músculos y del sistema nervioso. La ingesta recomendada es de 280 a 350 mg diarios.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    Los alimentos más ricos en magnesio son los cereales integrales, los frutos secos, las verduras y las legumbres. Si come de estos alimentos habitualmente y en cantidad suficiente no será necesario recurrir a suplementos. Con todo, si no es el caso, estos lácteos enriquecidos pueden llegar a ser una buena opción.

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Productos ricos en yodo


  • ¿Qué?
    La sal yodada ya es un clásico dentro de los alimentos funcionales. Se vende como una buena forma de prevenir las carencias de yodo, en especial en zonas donde el bocio es un mal endémico.


     
    El yodo es necesario, pero no conviene abusar de la sal yodada (sal, al fin y al cabo).

  • ¿Por qué?
    Necesitamos yodo para que funcionen bien las hormonas tiroideas, que a su vez son imprescindibles para el correcto equilibrio del organismo. La ingesta recomendada es de unos 150 ?g diarios. Los alimentos marinos son la principal fuente de este oligoelemento.


  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    El yodo es necesario, su carencia puede producir alteraciones en las hormonas tiroideas. El recurso a la sal yodada es una buena manera de prevenir el déficit. En cualquier caso, ahora es más fácil conseguir pescado y marisco en zonas alejadas del litoral, con lo que no tienen tanta razón de ser los problemas de algunas áreas geográficas. Incrementar la cantidad de productos marinos que consumimos es lo ideal. No obstante, siempre que se recurra a ella con moderación, la sal yodada es una buena opción (pero recuerde que no por tener yodo deja de ser sodio, y no conviene abusar).

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Productos bajos en sal (sodio)


  • ¿Qué?
    A diferencia de lo que sucede con otros elementos, que se añaden a los alimentos, el sodio se suele quitar. En el mercado encontramos quesos, embutidos y conservas sin sal.


     
    Los quesos frescos sin sal no indicaban en el etiquetado nutricional la cantidad de sodio que tenían: al no declarar la cantidad del ingrediente que anuncian, están incumpliendo la normativa.


     
    El jamón cocido sin sal tiene 0,5 g de sodio por 100 g de jamón. Es la mitad de lo que contiene un jamón normal. No es sin sal... pero sí bajo en sodio.

  • ¿Por qué?
    El sodio es un mineral necesario, que se encuentra repartido por todo el organismo. Es preciso consumir 1,7 g diarios de esta sustancia, pero la dieta cumple con creces ese objetivo. Además del sodio de los alimentos, tomamos sal común, un famoso conservante, que hace más sabrosos los platos. El exceso de sodio tiene negativos efectos sobre nuestra salud. En caso de hipertensión arterial, hay que limitar mucho su ingesta.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    En vez de optar por productos bajos en sal, deberíamos adoptar unos hábitos alimentarios más saludables, como evitar añadir sal a los platos y dar menos peso en nuestra dieta a los productos más ricos en sodio, como embutidos, quesos, platos preparados...

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Productos ricos en vitaminas


  • ¿Qué?
    Los fabricantes nos bombardean con gran cantidad de productos de todo tipo enriquecidos con un completo surtido de vitaminas. De zumos, a leches, pasando por galletas, huevos o postres, todo para “vitaminarse”.


     
    Las leches enriquecidas en vitaminas cubren, con un vaso, hasta un 30% de las cantidades diarias recomendadas de vitaminas.


     
    La vitamina C que se añade a este refresco o combinado con leche nunca es comparable a la que aporta un vaso de auténtico zumo de naranja.


     
    Nos llama la gelatina con vitamina C: esta vitamina es sensible al calor, y en el proceso de elaboración de la gelatina hay que recurrir al agua hirviendo...

  • ¿Por qué?
    Las vitaminas son sustancias orgánicas complejas necesarias en la dieta, ya que los tejidos no pueden sintetizarlas. Las cantidades de vitaminas que necesitamos son muy pequeñas, en relación con otros nutrientes. Son micronutrientes. Hay una gran variedad de vitaminas, con propiedades muy distintas, cada una “trabaja” para un sector de nuestro organismo.
    Son hidrosolubles las vitaminas B, C, la biotina y el acido fólico. Se absorben y eliminan fácilmente.
    Las vitaminas liposolubles, que se almacenan en el organismo, son la A, D, E y K. Cuesta eliminarlas, por lo que en exceso pueden resultar tóxicas.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    Con una dieta variada, rica en verduras, frutas, cereales y aceites vegetales es posible cubrir sin problemas nuestras necesidades de vitaminas

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Productos ricos en soja


  • ¿Qué?
    Son la última moda. Los productos con soja pueblan los estantes de comercios. Se puede encontrar en su forma germinada, como legumbre seca, o bien en productos derivados, como el tofú. Tradicionalmente se vendían como productos dietéticos, destinados a un sector muy concreto de la población, pero en los últimos tiempos se están implantando con fuerza otros tipos de productos, alimentos de consumo habitual enriquecidos con proteína de soja. Destacan sobre todo los zumos y lácteos con soja.
    La proteína de la soja tiene un sabor suave, neutro, que se puede añadir a los alimentos sin alterar apenas el sabor inicial del producto.


     
    Yogures de soja con Bifidus activo. El contenido de soja es de1,62 g por tarrina de yogur. Para que, siguiendo las recomendaciones de la FDA, este producto se pudiera considerar beneficioso para la salud sería preciso ingerir 4 yogures.


     
    Una ración de esta bebida de soja aporta 9,5 g de soja. Para alcanzar las recomendaciones de la FDA debería tomar más de medio litro al día.



     
    Esta bebida de zumo de naranja con soja es realmente pobre en proteína de soja. Habría que beber 32 vasos para llegar a las cantidades que la FDA considera beneficiosas. Por tanto, la fruta en forma de corazón y la leyenda “Cuida tu corazón” distan de tener relación con los efectos de esta bebida.

  • ¿Por qué?
    La soja es una leguminosa que tiene un elevado contenido en unas sustancias llamadas fitoestrógenos, en particular en isoflavonas, que tienen unas demostradas propiedades antioxidantes con el consiguiente efecto protector.
    Las isoflavonas tienen una estructura muy parecida a los estrógenos (hormonas femeninas), por lo que pueden ser reconocidos por los receptores de estas hormonas y unirse a ellos. Estas hormonas actúan regulando el mecanismo del colesterol. Por todo esto tienen una acción preventiva en enfermedades cardiovasculares, y también previenen los trastornos de la menopausia.
    La proteína de la soja es de alto valor biológico, pues aporta todos los aminoácidos necesarios para el organismo. La Food & Drug Administration (FDA) autoriza a los fabricantes a indicar en los productos con elevada cantidad de proteína de soja que pueden reducir los riesgos cardiovasculares. Según sus estudios, una dieta que contenga 25 g de proteína de soja, produce ese efecto, siempre que sea también una dieta baja en grasas saturadas, sodio y colesterol.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    La soja es un producto de gran valor biológico y nutricional. Sus efectos positivos están demostrados, pero eso no quiere decir que los productos que se encuentran en el mercado los proporcionen. En la práctica, como hemos visto, contienen unas cantidades muy pobres de soja.
    En cualquier caso, hay otros alimentos que también son fuente de fitoestrógenos (aunque en menor cantidad que la soja), es el caso de los cereales y sus derivados y las legumbres. Recurra a ellos sin reparos.
    Con una dieta variada, rica en verduras, frutas, cereales y aceites vegetales es posible cubrir sin problemas nuestras necesidades de vitaminas

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Otros productos


  • ¿Qué?
    En el mercado hay también otros alimentos funcionales, que se atribuyen propiedades beneficiosas para la salud.


     
    Los fitosteroles son sustancias vegetales que contribuyen a reducir el nivel de colesterol “malo” en la sangre. Esta margarina ha sido aprobada como alimento funcional por el Comité Científico de Alimentación Humana de la UE.
    Es un alicamento, que actúa como un fármaco para bajar el colesterol. Es una opción interesante en caso de niveles de colesterol elevados.



     
    A la jalea real se le atribuyen propiedades terapéuticas o revitalizadoras. La leyenda “energía y vitalidad” no enmascara que se trata, a fin de cuentas, de una leche normal, enriquecida... y mucho más cara.


     
    A esta sustancia se le atribuyen propiedades beneficiosas en tratamientos dermatológicos. Este yogur, con un 10% de aloe, presume de ser “regenerador”. En cualquier caso, el aloe no es un nutriente.

  • ¿Es necesario? Posibles alternativas
    Con una dieta variada y equilibrada, pobre en grasas y rica en verduras, frutas, cereales, y un poco de ejercicio físico al aire libre, mejorará su estado sin necesidad de estas sustancias

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