Alimentos a granel: El etiquetado está mejorando
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en el último
número de su revista OCU-Compra Maestra presenta un extenso estudio en el que se
ha revisado la información que proporciona el comerciante en los alimentos que
se venden a granel o que se envasan en el propio establecimiento. La situación
ha mejorado mucho en los últimos tiempos, pero todavía quedan cosas por
hacer.
El artículo completo se publica en la revista OCU-Compra
Maestra nº 251 de julio-agosto de 2001.
A raíz de las recientes crisis alimentarias, la demanda de información por parte de los consumidores ha crecido y cada vez les importa más saber dónde y cómo se ha criado el animal que se estamos comiendo o de qué lugar procede la fruta del postre. El etiquetado es el encargado de proporcionar esa información. La OCU ha visitado 56 establecimientos (supermercados, hipermercados y mercados tradicionales) de Madrid y Barcelona para observar el etiquetado de frutas y verduras, carne y sus derivados y pescado. En total, se han revisado más de 1.800 etiquetas.
Frutas y verduras:
una buena ley que no siempre se aplica
Según el estudio OCU-Compra
Maestra , la situación es bastante buena si la comparamos con la de otros productos: tres cuartas partes de los establecimientos tienen una identificación correcta que permite al consumidor comprar sabiendo lo que se lleva. La mención a la zona de procedencia está presente casi siempre. Sin embargo, la OCU considera que los resultados deberían haber sido mejores porque la norma sobre etiquetado de frutas y verduras está vigente desde 1984 y los establecimientos han tenido tiempo de sobra para adaptarse.
Carne y derivados:
mejora a marchas forzadas
Las nuevas normas sobre etiquetado de carne de vacuno, promulgadas a raíz de la crisis de las "vacas locas", aumentan de forma significativa la cantidad de información que debería recibir el comprador, sobre todo, la que respecta al origen y a la identificación del animal ("trazabilidad"). En opinión de la OCU, estas exigencias deben extenderse a todo tipo de carnes y la información se ha buscado en todas las etiquetas. En más del 70% de los productos no aparecía. Aparte del vacuno, los pollos son los únicos que ofrecen alguna información, ya que por lo menos suelen llevar marca.
El estudio de la OCU ha constatado que, al comprar carne, el consumidor no está bien informado sobre las piezas, su categoría comercial, su procedencia y los ingredientes (en los derivados como salchichas y rellenos). Hay algunas iniciativas buenas, pero no se han generalizado. De todas formas, debido a la presión de los consumidores, las nuevas normas se están aplicando bastante rápidamente y los establecimientos ofrecen una información aceptable, aunque no perfecta.
Pescado ¿fresco para
siempre?
La legislación sobre etiquetado del pescado, que entró en vigor en septiembre de 1999, es muy completa. Entre otras informaciones, requiere la mención a la especie, el origen, el tamaño (calibre), el tipo de pesca y la frescura. En las revisiones, se ha constatado que el calibre es el gran ausente. El tipo de pesca y el origen faltaban en cerca del 70% de los pescados a granel y la situación es todavía peor en los envasados. En ocasiones, el grado de frescura venía impreso en la etiqueta. Si el vendedor tarda tres días en vender el pescado ¿estará igual de fresco el primer día que el tercero?
En conclusión, según la OCU el consumidor no tiene más remedio que fiarse de su ojo o confiar en su pescadero porque la legislación se aplica poco y menos aún en los envasados, aunque paso a paso va mejorando.
Las nuevas leyes
impulsan cambios
En más de la mitad de los establecimientos visitados, la información que recibe el comprador es insuficiente. Aunque las normas sobre etiquetado de frutas, verduras, carnes y pescados son bastante completas, en la práctica nunca se cumplen en todos sus detalles. Únicamente la indicación del precio era correcta casi al 100%. Sin embargo, en las visitas realizadas por la OCU, se ha podido constatar que de un día para otro se producían cambios para adaptarse a los nuevos requisitos. Un seguimiento más estrecho por parte de la Administración mediante inspecciones agilizaría este proceso.
En el próximo número de OCU-Compra
Maestra se publicará la segunda parte de este estudio dedicada a los embutidos, los quesos, la panadería y bollería y los platos preparados.