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Notas de prensa

El volumen en los cines se dispara

El volumen en los cines se dispara

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha podido comprobar que el volumen de las películas que se proyectan en las salas de cine es excesivo. Una actividad tranquila, de ocio, se puede convertir así en una amenaza para la salud auditiva de los espectadores. La OCU, por tanto, reitera su petición: que se limiten los decibelios en el interior de los locales públicos. Los resultados de este estudio se publican en la revista OCU Salud nº 34, de febrero-marzo de 2001.

No es la primera vez que la OCU demuestra que el ruido dentro de los locales públicos alcanza niveles ensordecedores, que superan el límite máximo aconsejable de los 90 decibelios (dBA). En 1996 ya se denunció que el volumen de la música en las discotecas podía causar trastornos auditivos irreversibles.

Para el reciente estudio que se publica en OCU Salud nº 34, de febrero-marzo de 2001, se entró de forma anónima con un sonómetro en mano al interior de una docena de cines de Madrid donde se proyectaban varias películas infantiles y de acción.

· Cines visitados: Ábaco, Acteón, Alcalá Norte Box, Aragón, Canciller, Capitol Cinesa, Estación de Chamartín-La Dehesa, Ideal Yelmo Cineplex, Imax Madrid, Kinepolis, Luchana Cinesa, UGC Ciné Cité.

· Películas seleccionadas: 3 infantiles (Fantasía 2000, Stuart Little y South Park) y 4 de acción (Misión Imposible 2, Gladiator, T-Rex y Misión a Marte).

El registro de los niveles de ruido se efectuó durante toda la proyección de las películas. Más tarde, en un laboratorio de sonido, se analizaron los datos y se calculó en cada caso el volumen medio y el máximo (en decibelios).

Decibelios sin límites

La necesidad de controlar y limitar el ruido que nos invade en nuestra vida cotidiana es indiscutible. Hasta la Organización Mundial de la Salud reconoce que, en función de su intensidad, frecuencia y duración, puede ser un peligro para la salud: no sólo reduce la capacidad auditiva, con todo lo que ello conlleva (problemas de comunicación, de aprendizaje, etc.), sino que también se le relaciona con alteraciones del sueño, aumento de la presión arterial, fatiga excesiva, trastornos digestivos, dificultades para la concentración, pérdida de memoria, estrés, ansiedad, comportamiento depresivo o agresivo...

En España sólo se ha desarrollado la reglamentación que restringe la exposición al ruido durante el desempeño de la actividad laboral. También hay restricciones legales que (al menos sobre el papel) permiten que algunos vecinos puedan defenderse de las agresiones sonoras externas que invaden sus viviendas. Pero ni todos los ciudadanos cuentan con ese amparo legal ni éste tiene el mismo alcance para todos. Sólo son algunos ayuntamientos y comunidades autónomas los que han abordado esta cuestión y cada uno lo ha hecho a su modo.

Sin lugar a dudas queda mucho por legislar sobre el ruido. Puesto que se trata de un problema que nos afecta a todos por igual, se podría empezar por unificar ese conglomerado de normas autonómicas y municipales que existen. Por lo que respecta a los establecimientos públicos de ocio, como los cines, discotecas, bares, etc., falta establecer unos límites que garanticen la salud de las personas que pasan un tiempo en su interior.

Películas ensordecedoras

Se han estudiado los distintos factores que podrían influir en el nivel sonoro que se soporta durante la proyección de las películas, como el aforo de las salas, la cantidad de público asistente, la posición de la butaca ocupada, etc. Ninguno de ellos tiene un peso especial en los resultados. Sí puede decirse que las películas de acción son ligeramente más ruidosas que las infantiles. Pero de lo que más depende el nivel sonoro medio es del local donde se exhiben las películas. Para un mismo filme se han apreciado enormes diferencias de un cine a otro: por ejemplo, en la proyección de "Gladiator" se ha registrado el nivel medio más bajo (69,2 dBA en el cine La Dehesa, de la Estación de Chamartín) y el más alto (103,6 dBA, en el cine Acteón).

En general, no hay muchos altibajos en el volumen de las películas. Pero con un nivel medio de 75 dBA bastaría y los picos máximos no deberían ir más allá del límite de riesgo, los 90 dBA. Hemos comprobado que la primera cifra es superada frecuentemente y que en todas las películas hay momentos en los que se rebasan incluso los 105 dBA. La situación no es tan preocupante como la de las discotecas porque los niveles sonoros que se alcanzan no representan un peligro inminente para el oído de los espectadores. Sin embargo, lo que debería hacer temer por la salud de ese órgano vital es que todas las agresiones sonoras que se soportan a lo largo del día se acumulan y ésta es una más.

La OCU pide:

· A la Administración, que limite de una vez por todas los decibelios en el interior de los locales de ocio.

· A los responsables de las salas de cine que, por un respeto a los espectadores, bajen el volumen de las películas. Con un nivel medio de 75 dBA es suficiente y nunca se deberían superar los 90 dBA.

· A los consumidores, que recuerden que la contaminación acústica es una amenaza para la salud y que, por lo tanto, eviten exponerse de forma voluntaria a niveles de ruido ensordecedores