Sin que nosotros lo veamos, nuestro dinero no para de circular: a través de los bancos gestionamos pagos y cobros, usamos tarjetas para pagar, operamos con la banca electrónica... ¿son seguras todas esas transacciones? ¿Qué sucede si hay problemas? En principio, si usted ha actuado con diligencia, la responsabilidad es de la entidad bancaria, aunque ésta intentará que usted cargue con las consecuencias Unos casos reales nos ayudarán a ver cómo actuar para evitarlo.