Desde la mañana a la noche todos usamos productos cosméticos: nos duchamos con gel o con jabón, nos perfumamos, nos aplicamos cremas en la cara, en el cuerpo, nos maquillamos… Así estamos expuestos a multitud de sustancias susceptibles de provocar reacciones alérgicas. Desde este año una directiva europea obliga a los fabricantes a detallar en las etiquetas de los cosméticos las sustancias potencialmente alergénicas que antes se englobaban bajo el nombre de "perfume".