Los derivados del azufre o sulfitos se utilizan desde siempre para proteger los alimentos contra bacterias y oscurecimientos. Estas sustancias pueden desencadenar ataques de asma en personas sensibles. Nuestro análisis de 100 productos los ha detectado en cantidades superiores a las permitidas en los mariscos y productos cárnicos. Su presencia pocas veces se menciona en las etiquetas.