Euro y níquel: no hay razones para la alarma
Ante la preocupación que ha surgido desde la introducción del euro por las posibles alergias que sus monedas pudiesen producir como consecuencia de la utilización del níquel en su fabricación y la presencia por lo tanto de dicho metal en las mismas, la OCU ha salido al paso de algunas informaciones aclarando ciertos aspectos y emitiendo un mensaje de tranquilidad a los usuarios en general. La OCU insiste en que tan sólo se encuentra este metal en dos de las monedas de euro (las de 1 y 2 euros) y que por lo tanto y en comparación con las monedas anteriores (en las que el níquel estaba presente en todas sus monedas salvo la de 1 peseta) la presencia de dicho elemento se ha reducido considerablemente. Para ser más concretos y según datos de 1999 de la propia Comisión Europea, con el euro se ha conseguido reducir mucho la presencia de níquel en las monedas de la UE, dado que en estos momentos tan sólo un 8% de las monedas de euro contienen dicho metal, frente al 75% de las que circulaban con anterioridad al 1 de enero de 2002.
La OCU recuerda que la alergia al níquel es el tipo más frecuente de
dermatitis de contacto y la única forma de prevenirlo es evitar el contacto con
ese metal. Pero esto no siempre es posible ya que, por ejemplo, el
níquel es un elemento habitual en la fabricación de las monedas, pues forma
parte de la aleación más utilizada. En España, en concreto, está presente en
todas las piezas de la moneda anterior, salvo las de una peseta: las monedas de
200, 50 y 10 pesetas son las que tienen una mayor proporción (concretamente un
25%) y las de 500, 100, 25 y 5 pesetas, las que menos (un 5%).
El problema del níquel en las monedas no reside tanto en que sea un producto
que esté en contacto directo y prolongado con la piel (esto sólo sucede en
algunos colectivos laborales), sino en la capacidad de liberación de este metal,
que puede pasar a otras monedas, billetes u objetos y propagar la capacidad de
sensibilizar a la población en general, por lo que lo ideal es que haya lo menos
posible. Es importante saber también, que la causa más común de sensibilización
(desarrollo de la alergia) es el contacto con metales que contienen níquel,
presentes en bisutería, relojes, botones, etc.… y que liberan dicho elemento al
rozar la piel (por lo tanto no se trata sólo de las monedas).
Ya en 1997, la OCU, con el objetivo de reducir la proporción de
níquel en las monedas, solicitó al Consejo de Ministros de Finanzas de la Unión
Europea, a través del Ministerio de Economía y Hacienda, que las monedas de euro
no contuvieran esta sustancia. Organizaciones de consumidores de otros
países también se manifestaron en el mismo sentido, y el resultado final ha sido
que la nueva moneda europea que circula actualmente en toda la zona euro (y en
más países) tiene mucho menos níquel. Sólo se encontrará este elemento
en las piezas de uno y dos euros, y está ausente en el resto (es decir, en las
monedas de 50, 20, 10, 5, 2 y 1 céntimos no hay níquel).
Finalmente la OCU recoge en su comunicado una información de la Sociedad
Española de Alergología e Inmunología Clínica, según la cual el
porcentaje de níquel en las monedas de 1 o 2 euros no llega a los niveles
susceptibles de producir alergias cutáneas a los usuarios, con la salvedad, una
vez más, de los trabajadores que estén en contacto directo con estas monedas
(contables de banca o cajeros de cualquier tipo de establecimientos), en cuyo
caso se recomienda el empleo de guantes para evitar el contacto.