El agua, bastante bien; su entorno, no tanto
En los días pasados se han hecho públicos los resultados el estudio de calidad de aguas de baño que cada año realiza el Ministerio de Sanidad y Consumo a instancias de la Comisión Europea. Los resultados, correspondientes al año 2001, no son una sorpresa: mientras que muchas de las playas están en buenas condiciones, las otras zonas de baño, las de agua dulce de ríos, lagos o pantanos no corren la misma suerte. La Organización de Consumidores y Usuarios realizó durante el mismo verano de 2001 un estudio en 73 zonas de baño. Los resultados aparecen publicados en el número de junio de su revista OCU-Compra Maestra.
El control de las aguas de baño, litorales o continentales, es competencia de
las autoridades autonómicas en materia de salud o medio ambiente: cada comunidad
autónoma remite un informe al Ministerio de Sanidad, y éste a su vez realiza un
informe nacional que es el que envía a las autoridades europeas. Esos datos son
los que ahora se han hecho públicos.
El estudio no es ninguna sorpresa: mientras que en la mayoría de las
playas de nuestro país se realiza un seguimiento exhaustivo, las aguas del
interior, las de lagos, pantanos, ríos, etc. siguen siendo el pariente pobre:
sin apenas infraestructura, carecen de información y elementos de seguridad, y
las autoridades competentes se limitan a cumplir los controles mínimos, y muchas
veces, ni eso.
Sin reconocimiento oficial
Para las autoridades sanitarias y turísticas, éstas siguen siendo zonas
de baño "de segunda": de entrada, la mayor parte de ellas quedan fuera de los
controles oficiales. Y las que sí están sujetas a esos controles no corren mejor
suerte: si salen malparadas, en vez de ver cómo se subsanan sus problemas,
directamente son eliminadas del registro de zonas oficiales, con lo cual el
número de éstas va disminuyendo de año en año.
El último informe europeo, contabiliza 185 puntos, mientras que en 1997
había 251. Pero el que una zona de baño no esté reconocida oficialmente como tal
no cambia en nada su realidad: muchas de las que no lo son lo fueron en su
momento, y, en cualquier caso, se vienen usando tradicionalmente para el baño e
incluso cuentan con infraestructuras específicas.
Baño en 73 zonas
El objetivo de la OCU era conocer el estado en que se encuentran estas zonas
de baño, la calidad de sus aguas y del entorno. Para ello se realizó un estudio
sobre el terreno a lo largo del verano de 2001, aprovechando el periodo de mayor
uso de estas zonas. Los resultados no pretenden ser exhaustivos, pero sí son una
instantánea de lo que puede encontrarse el bañista.
Se seleccionaron zonas de 9 comunidades autónomas, optando de preferencia por
comunidades que carecen de zonas costeras (lo que explica que no se hayan
incluido zonas de Cataluña, Murcia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Canarias o
Baleares). Sólo la mitad de las zonas visitadas estaban consideradas
oficialmente como zona de baño en el momento del estudio.
Aguas con buena salud
Las aguas de interior están expuestas a muchos problemas.
- La sequía es la responsable de muchos de ellos: al bajar el caudal y
el nivel de agua, se produce una mayor concentración de contaminantes.
- Los vertidos ilegales, de fábricas, industrias y también los
emisarios de bares, cámpings, etc., contaminan estas aguas continentales.
- A menudo estas zonas de baño son espacios de reducidas dimensiones. Y,
claro está, carecen de depuradora o de un sistema de cloración, y que suelen
presentar un escaso movimiento y renovación del agua. En esas condiciones, la
acumulación de personas hace que los propios bañistas puedan convertirse en un
foco de contaminación.
- La presencia de animales (aves, ganado… pero también animales de compañía)
en las mismas zonas destinadas al baño tiene una negativa influencia en la
calidad y la higiene del agua. Con todo, estos problemas no llegan a ser
preocupantes en la mayor parte de las zonas del estudio: en el momento de la
toma de muestras, 66 de las 73 zonas de baño tienen un agua de buena o muy buena
calidad, y la higiene sólo es un problema serio en 5 zonas.
Pero fallan los servicios
El estudio de la OCU pone de manifiesto que, si bien las aguas salen bastante
airosas del estudio, no se puede decir lo mismo de todos los demás elementos que
conforman una zona de baño:
- La información brilla por su ausencia: En más de la mitad
de los parajes visitados había carteles indicativos de la zona, pero el
porcentaje bajaba al 15% cuando se trataba de ver si había prohibición o permiso
de baño. Sólo el 19% tenía carteles con información útil para los bañistas.
- Los elementos básicos de seguridad son demasiado escasos:
sólo en 12% de las zonas disponía de socorrista, aunque un 40% de las zonas
visitadas contaban con una caseta de primeros auxilios.
- Las infraestructuras que se ofrecen a los bañistas varían
mucho: lo más valorado es la presencia de aseos independientes, es
decir, que no pertenezcan a un bar o a un restaurante, y las fuentes de agua
potable (unas y otras están presentes en 1 de cada 3 zonas). En un 40% de los
sitios hay además bar o restaurantes. El teléfono, áreas de juego infantil con
columpios, zonas para practicar deportes, etc. se encuentran en bastantes de las
zonas… y, paradójicamente, en muchas que, oficialmente, no funcionan como tales.
- La limpieza aparente del agua y del paraje debe mejorar:
en un 30% de los puntos visitados el agua parece sucia, y en 1 de cada 4 zonas
visitadas la limpieza del entorno o las instalaciones deja mucho que desear.
Mejorar para disfrutar
La conclusión a la que llega la OCU es que, para la situación de olvido y,
muchas veces, de abandono a que están sometidas estas zonas de baño, el estado
de las aguas es bastante satisfactorio. No obstante, han detectado problemas
aislados que son intolerables, como la presencia de emisarios que vierten
directamente a los cauces, la suciedad de las papeleras o la presencia de
animales junto a los bañistas.
Por otro lado, es inaceptable que falte información básica: en muchos casos
no se indica si es o no un punto controlado oficialmente, ni tampoco se declara
si está permitido o prohibido el baño. Y lo que a juicio de la OCU no es
aceptable es que en muchas zonas de baño registradas oficialmente como tales no
haya ni un aseo, ni una ducha y, lo que es mucho más grave, ni un socorrista.
Lo cierto es que resulta lamentable comprobar que parajes con estupendas
condiciones naturales, que se usan como zonas de baño desde hace muchos años, no
merecen ninguna atención, cuando con un pequeño esfuerzo, en particular en
materia de seguridad e información, se podrían convertir en una interesante
alternativa turística.
Navegar antes de bañarse
La OCU ofrece en su página web www.ocu.org una completa aplicación con
los resultados detallados de su estudio: una herramienta muy útil para quien
esté pensando en darse un bañito… en el interior.