Una de las primeras decisiones que tiene que tomar a la hora de comprar un televisor es ¿para qué lo quiere? Si va a presidir el salón de su casa, lógicamente necesitará una televisión grande; por contra, si su destino es la habitación de los niños, la cocina… una televisión pequeña bastará. Aunque sus funciones difieren, la calidad tiene que estar siempre a la altura de sus exigencias.