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La unión hace la fuerza, y por eso, en su defensa de los intereses de los consumidores, la OCU no está sola. Forma parte, junto con otras asociaciones de consumidores (la portuguesa DECO, la italiana CCA y la belga ABC) de grupo de consumidores europeos Euroconsumers.

El trabajo conjunto de estas asociaciones, que en total representan a más de un millón de familias, no deja de dar frutos. Un buen ejemplo de ello es la adopción de posturas conjuntas ante asuntos de interés para todos, y la elaboración de unas "posiciones comunes" acerca de temas de actualidad que afectan a consumidores y usuarios.

Éstos son los temas sobre los que se ha elaborado una postura conjunta de Euroconsumers. Podrá encontrar, para cada uno de ellos, la definición del problema y el contenido concreto de la posición común.


1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
El precio del libro Mayo 2002
Definición del problema
Posición común

Una gran parte de la población considera al libro a la vez un bien económico negociable y un soporte de valores culturales.

Ciertas personas piensan que imponiendo un precio fijo al libro se tendrían en cuenta los caracteres específicos (culturales y económicos) del libro, permitiendo así, por un lado, que los lectores accedan en las mejores condiciones posibles a la más amplia oferta y por otro lado, protegiendo el libro en cuanto soporte de creación artística y literaria.

Por ello numerosos Estados han establecido un sistema nacional de precio impuesto, más conocido por "precio fijo del libro". Este sistema puede adoptar forma legislativa (precio impuesto por el legislador) o contractual (acuerdos entre editores y vendedores). Lo más frecuente es que el precio del libro sea fijado por ley, permitiéndose al vendedor una fluctuación a la baja, con un porcentaje máximo de descuento sobre el precio fijo.

Sin embargo, ningún estudio ha permitido demostrar que en los países donde se ha introducido el precio único del libro esta medida haya favorecido la creación literaria, la venta de libros para minorías y la protección de las pequeñas librerías.

Nos oponemos a un sistema generalizado de precio fijo de los libros, por las siguientes razones:

1) Un enfoque exclusivamente nacional en la fijación del precio del libro resulta inadecuado para las zonas lingüísticas homogéneas que constituyen un espacio considerable de difusión del libro, añadiéndole una dimensión transnacional a este mercado

2) De ello resulta que el sistema de precio fijo es una medida proteccionista que obstaculiza el principio de la libre circulación de mercancías. Dicho sistema sólo puede legitimarse en segmentos muy limitados, con el fin de garantizar una diversidad cultural;

3) El desarrollo del comercio electrónico amplía indiscutiblemente la difusión del libro, pero se vería limitado por aquellos sistemas nacionales de precio fijo del libro, difuminando las ventajas de la compra on-line.

4) Para favorecer la creación literaria y garantizar la diversidad cultural, es preciso recurrir a otros medios como, por ejemplo, los estímulos fiscales

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