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En el año 2000, cuatro millones de personas murieron
en el mundo a causa del tabaco. Bajo la frialdad de
esa cifra se esconde el sufrimiento de los enfermos
fallecidos y de sus familias, por no hablar de un enorme
perjuicio económico. Y lo más escalofriante es que gran
parte de esas muertes podrían haberse evitado si esas
personas hubieran dejado de fumar a tiempo. La prevención
y erradicación del hábito de fumar es, por tanto, uno
de los principales objetivos de los programas de salud
pública a escala mundial.
La OCU, como asociación de consumidores, ha asumido el compromiso de informar de forma veraz y objetiva de los riesgos asociados al consumo de tabaco, tanto directo como indirecto, para de esta forma disuadir a los más jóvenes de adoptar este hábito y proteger la salud de los fumadores pasivos. Además, deseamos alentar a quien desee dejar el tabaco, proponiéndole las mejores opciones, porque dejar de fumar es posible. Estos objetivos son también los que recoge la Ley del tabaco que entró en vigor hace unos meses. Según los últimos datos, casi la mitad de los fumadores han intentando dejar el tabaco en los últimos meses, y 400.000 lo han conseguido.
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