De la misma manera que los científicos
adosan un chip en la pata o en el dorso de un animal para
seguir todos sus movimientos, los alimentos que llevan un
sistema de trazabilidad permiten a los productores, fabricantes
y autoridades sanitarias seguir su pista desde su origen hasta
que llega a manos del consumidor.
La trazabilidad es un sistema por el cual se puede recuperar
la historia del alimento, su utilización y localización
por medio de códigos registrados. El objetivo es poder
disponer rápidamente de la información del alimento
a lo largo de toda la cadena alimentaria.
En la actualidad, la trazabilidad sólo es obligatoria
en el sector de la carne de vacuno. Un kilo de filetes de
ternera, bien sea preparados en una barqueta de un hipermercado
o bien despachados por el carnicero, tiene que llegar al consumidor
incorporando una serie de datos identificativos, desde la
granja donde se crió y engordó el animal, pasando
por el matadero y sala de despiece, hasta el distribuidor
que los vende. Para el año 2005, la obligación
de disponer de un sistema de trazabilidad se hace extensiva
a todos los demás sectores alimentarios, que ya han
empezado a prepararse para cuando llegue ese momento.
La OCU, junto con las asociaciones de consumidores del grupo
Conseur (Bélgica, Italia y Portugal), ha emprendido
un proyecto concerniente a la trazabilidad, financiado por
la Comisión Europea, del que damos aquí detallada
cuenta.
UN PROYECTO A GRAN ESCALA
El proyecto sobre a la trazabilidad, en el que participan la
OCU y las otras asociaciones de consumidores del grupo Conseur
(Bélgica, Italia y Portugal), está financiado
por la Comisión Europea. El proyecto se desarrolla en
4 fases.
La investigación. Se trata de establecer un inventario
lo más representativo posible de los sistemas de trazabilidad
actuales (oficiales y privados) en los sectores de la carne,
aves, frutas y verduras en los 4 países, en colaboración
con las autoridades, productores y distribuidores.
El análisis. En esta fase se estudian con detalle
los diferentes sistemas para sacar conclusiones: ¿cuáles
son los principios de base?, ¿en qué aspectos
garantizan una mayor seguridad alimentaria?, ¿cuáles
son sus particularidades?, ¿qué utilidad práctica
tiene para el consumidor?, etc.
Las recomendaciones. El objetivo es proponer a la Unión
Europea recomendaciones independientes, claras y objetivas,
tratando de estimular y desarrollar, pero también de
armonizar, los sistemas de trazabilidad.
La información. Por último, informaremos a
los productores, distribuidores y otras instancias, así
como a los consumidores, de las conclusiones de este proyecto.
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