Algunas de las técnicas más novedosas dentro de la cirugía aplicada al cáncer son la cirugía por láser, la criocirugía, la electrocirugía, la cirugía de Mohs y la cirugía laparoscópica.
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Cirugía por láser. El láser es un rayo de energía lumínica. En cirugía se utiliza para trabajos que requieren gran precisión. Por ejemplo, para vaporizar células cancerosas en los tumores de cérvix, laringe, hígado, recto o piel (fotoablación). También se aplica a menudo en la cirugía paliativa, por ejemplo, cuando un gran tumor presiona la traquea o el esófago y causa dificultades para respirar o tragar.
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Criocirugía. Su finalidad es congelar y destruir las células cancerosas. Se utiliza nitrógeno líquido o una varilla muy fría. Esta técnica se destina a veces a tratar fases precancerosas como las que se dan en el cuello uterino o cérvix. En fase de estudio está su aplicación a otros cánceres como el de próstata.
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Electrocirugía. Se utilizan corrientes eléctricas de alta frecuencia para destruir células. Se aplica a algunos cánceres de piel y boca.
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Cirugía de Mohs. El cirujano secciona la capa de piel que parece estar afectada por el cáncer. Esa piel se lleva a examinar inmediatamente al microscopio. Luego vuelve a extraer algo del tejido circundante y se vuelve a examinar al microscopio. Este proceso se repite hasta que se comprueba que no queda ninguna célula anormal.
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Cirugía laparoscópica. Se efectúan pequeños orificios por los que se introducen los distintos instrumentos quirúrgicos, entre ellos el endoscopio. Se utiliza para algunas formas de cáncer, como el gástrico, el de colon, ovario o endometrio.
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