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El interés de los fabricantes aquí es obvio: confundir a los consumidores aprovechándose de la buena imagen, como alimento saludable, que tiene el término "yogur" que pasará a ser, a buen seguro, el elemento esencial de la denominación.
El yogur es un alimento recomendable tanto por sus propiedades nutritivas como por ser bien tolerado; además algunos estudios apuntan a que puede tener un efecto beneficioso sobre la salud, mejorando algo la inmunidad, relacionándose con una menor incidencia de algún tipo de cáncer y pudiendo ayudar a mantener un medioambiente en el intestino grueso mas saludable. Pero de lo dicho a sugerir que cura y previene enfermedades hay un paso demasiado grande que en estos momentos, con las evidencias científicas que hay, es pronto para dar.
Los yogures tratados térmicamente, productos a juicio de la OCU bien diferentes en lo que se refiere a sus cualidades organolépticas, son en cuanto a las propiedades nutritivas similares a los yogures, aunque tienen más almidón. Respecto a los efectos sobre la flora intestinal, la inmunidad y el cáncer parece que podrían estar en una situación intermedia entre el yogur vivo y la leche, ya que algunos efectos vistos en el yogur son termoestables.
La OCU, ha expresado en repetidas ocasiones la necesidad de reservar la denominación de "yogur" para ese producto en el que los microorganismos de la fermentación (Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus) estén vivos y en cantidades suficientes. El resto de los productos lácticos deben denominarse de otra forma que no confunda al consumidor. Hablar de "yogur pasteurizado" encierra una contradicción en sus términos en la medida en que la definición del primero es incompatible con la pasteurización. Un yogur pasteurizado ha dejado de ser yogur.
No obstante lo expuesto, la OCU no apoya ningún tipo de boicot que cercene la libertad de elección o decisión del consumidor ante la adquisición de un producto.
La OCU es una organización de consumidores y usuarios sin ánimo de lucro que nació en 1975, inspirada en las que ya existían en el Norte de Europa. Desde la independencia, sus profesionales elaboran información especializada en materia de consumo y pretenden acercar la respuesta a sus problemas, primero, a sus socios y, por extensión, a todos los consumidores, cuya voz está presente ante los distintos ámbitos de decisión en nuestra sociedad. Actualmente la OCU forma parte de la estructura internacional Conseur, integrada por las asociaciones hermanas de Bélgica, Italia, Portugal, Francia y Luxemburgo, que agrupan a más de un millón de familias asociadas.
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