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Elija un modelo con etiqueta energética de clase A. Tienen un consumo reducido de electricidad. Para ahorrar agua, procure utilizar el lavavajillas sólo a plena carga.
Elija el programa adecuado a la suciedad de la vajilla. Usar un programa largo para una vajilla poco sucia significa un despilfarro de energía y agua.
Valore la presencia de sistemas "aquastop", antidesbordamientos y contra las fugas de agua. La mayoría de los lavavajillas llevan tuberías dobles: si se produce una fuga en la tubería interior, el goteo queda retenido por la cubierta exterior. Algunos modelos más sofisticados disponen de un flotador que pone en marcha la bomba de desagüe, si el agua de la cubeta supera cierto nivel. En los más completos, la válvula recibe además la orden de cortar la entrada de agua.
La OCU ha analizado lavavajillas con unos precios de entre 300 y 700 euros aproximadamente y ha podido comprobar que la calidad no es sólo cuestión de precio. Nuestro departamento de estudios de mercado ha observado también que las diferencias de precio entre unos establecimientos y otros son notables: en muchos casos superan los 100 euros. En conjunto, los mejores precios se localizan en las grandes superficies especializadas en electrodomésticos.
Rellene los depósitos de abrillantador y sal cuando sea necesario.
En todos los modelos se puede regular el descalcificador según la dureza del agua. Si vive en una zona de aguas duras, prográmelo para que se regenere con mayor frecuencia. Consumirá más sal, pero mejorará la limpieza y alargará la vida del lavavajillas.
Si tiene tarifa nocturna, opte por un aparato con puesta en marcha retardada.
Mantenga los filtros siempre limpios. La acumulación de suciedad en ellos genera problemas de lavado y gasto superfluo de energía. Un par de veces al año, también es conveniente destornillar las aspas para limpiar las ranuras (¡es más fácil de lo que parece!).
Estudie el diseño de las cestas. El fondo no debe ser demasiado abierto, para que no se cuelen las piezas pequeñas o los mangos. Los soportes para los platos deben sostenerlos bien separados, con espacio para que circule el agua. Un cestillo portacubiertos con divisiones o una bandeja independiente impedirán que los cubiertos queden pegados entre sí.
Es práctico que la cesta superior se pueda regular en altura. Mejor si es mediante un sistema de clips, ya que los que llevan unas ruedecitas obligan a sacar la cesta para realizar el ajuste.
Sea cuidadoso al colocar la vajilla: los platos no deben tocarse entre sí, las zonas cóncavas de los cacharros deben quedar hacia abajo para que el agua no se acumule y compruebe siempre que las aspas puedan girar sin tropiezos.
