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Una lasaña boloñesa casera debería llevar un 25% de pasta, otro 25% de bechamel y el 50% restante de relleno: carne, verduras, tomate y la salsa en la que se ha cocinado. Lamentablemente, el relleno, la parte con los ingredientes más caros, rara vez representa la mitad de la lasaña. Es más, en una de cada tres lasañas apenas alcanza el 40%. De ahí que los hidratos de carbono sean el nutriente, con diferencia, más común (proceden de la pasta y la bechamel).
Los hidratos de carbono no tienen, en sí mismos, nada de malo. Pero dado que las raciones superan en la mayoría de los casos los 250 gramos, quienes estén cuidando la línea deberán limitar su consumo.
¿Y la carne? De cerdo o de ternera, pero no siempre de la mejor calidad. En tres de las 20 marcas analizadas hemos encontrado cartílago en cantidades excesivas.
Pero si hay un problema destacable es el alto contenido en sal. Una ración no debería supera 1,5 g de sal, que es la cuarta parte de la cantidad diaria recomendada. La realidad es bien distinta: rara vez baja de los 2g y a veces incluso alcanza los 3,5 g.
Ya sean congeladas, refrigeradas o esterilizadas, las lasañas precocinadas pueden prepararse indistintamente en el microondas o en el horno. Nosotros hemos seguido fielmente las instrucciones del etiquetado sobre la temperatura y el tiempo de cocción con resultados decepcionantes…
En el microondas la bechamel de la lasaña queda cruda en la mayoría de las ocasiones. ¿Soluciones? Que el microondas incorpore la función grill, así la superficie al menos quedará ligeramente tostada.
En el horno la cocción resulta excesiva. Es más, algunas salen con la superficie quemada. La causa no es otra que el excesivo tiempo de cocción recomendado por el fabricante. En teoría debería de bastar con el horno a 180 ºC durante 20 minutos.
Hemos encontrado las lasañas congeladas hasta un 30% más baratas que las refrigeradas, con una diferencia incluso de más de 2 euros. Las esterilizadas son las más caras. Tenga en cuenta que las marcas de distribución siempre serán más baratas, pero si opta por otras marcas, compare precios en distintos establecimientos, ya que hay grandes diferencias para un mismo producto.
Y recuerde: una vez compradas, guárdelas cuanto antes en la nevera. Hemos detectado roturas en la cadena del frío en algunas lasañas, lo que reduce su periodo de conservación real.
