Son inversiones sencillas, de poco riesgo: el ahorrador coloca su dinero en una entidad que, a cambio de la certeza de disponer de él durante un tiempo determinado, le remunera con una rentabilidad ya establecida de antemano. Cuando se cumple el plazo del depósito, el inversor recupera su dinero y los intereses.
A pesar de lo que a veces anuncia su publicidad, lo cierto es que los depósitos no son de los productos más rentables, pero su seguridad atrae a muchos ahorradores.
Como indica su nombre, en los depósitos se ahorra a plazo fijo. Es importante tener claro el horizonte de la inversión, es decir, que no va a necesitar ese dinero durante los meses (o años) que dure el depósito. Las entidades ofrecen depósitos de plazos muy diversos, desde una semana, a varios años.Si no tiene claro cuándo va a necesitar su dinero, es mejor meterlo en una cuenta de alta rentabilidad, un producto atractivo que combina una remuneración similar (aunque algo inferior) a la de los depósitos con la liquidez de una cuenta corriente.
Sí. Los depósitos y cuentas de ahorro son productos con muy poco riesgo. Además, el Fondo de Garantía de Depósitos garantiza 100.000 euros por titular y entidad: no invierta por encima de ese límite en una misma entidad.
Las entidades que operan por Internet suelen ofrecer las mejores condiciones a los ahorradores.
Los bancos suelen ofrecer condiciones especiales a los nuevos clientes, pero no se deje cegar por las ofertas llamativas. A plazos cortos no suele compensar cambiar de entidad, y a menudo obligan a abrir una cuenta, lo que lleva asociados gastos que merman la rentabilidad de la inversión.