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Importar un coche: no siempre es ventajoso

Importar un coche: no siempre es ventajoso

Los gastos y la cantidad de gestiones necesarias para importar un vehículo pueden resultar excesivos. Ahora bien, las circunstancias varían mucho según se trate de un coche nuevo o usado, si el vehículo se adquiere en un país de la Unión Europea o no, etc.

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  • Artículo: Los coches más fiables
  • Artículo: Importar un vehículo

Un proceso en varias fases

Si es el consumidor el que se va a hacer cargo directamente de la importación, debe tener en cuenta que se trata de un proceso complejo. Empezando por la misma compra: si el coche es nuevo, o bien se compra, usado, a una empresa, necesitará una factura; si es usado y se compra a un particular, habrá que formalizar un contrato de compraventa.

A la hora de traerlo a España, hacerlo sin circular permite ahorrarse el papeleo en el país de origen, aunque hay que contratar un transporte que cuesta unos 500 euros. Si se trae conduciéndolo directamente, en caso de que el coche sea usado, hay que transferir la propiedad y pedir placas temporales (en países como Bélgica y Alemania); mientras que en países como Francia se puede circular con la matrícula original, pero haciéndose un seguro temporal.

Homologación, impuestos y matriculación

Si el vehículo es de categoría europea, la homologación se realiza mediante un certificado oficial de conformidad proporcionado por el fabricante. En caso de que no se tenga, hay que tramitar una ficha reducida (certificado de características técnicas).

También se debe formalizar el pago de impuestos. En el caso del IVA, si el coche es nuevo e importado de la Unión Europea, éste debe abonarse en España, mientras que si se trata de un vehículo usado, se paga en el país de origen del mismo. Otros impuestos que hay que abonar son el de matriculación y el Impuesto Municipal sobre Vehículos de Tracción Mecánica. Los ciudadanos de un país de la UE deben matricular el coche en el lugar dónde residen, en la Jefatura Provincial de Tráfico y en un plazo de 30 días. El trámite incluye el documento que acredita la adquisición, el certificado de características, la solicitud de matriculación y el pago de una tasas. Si el coche es usado y procede de un país fuera de la UE, se necesita además la documentación de comprador y vendedor, una más detallada del coche y los papeles del despacho de aduanas. En todos los casos, para circular con él mientras se realizan los trámites hay que solicitar un permiso temporal de 60 días (placa verde).

Para evitar sorpresas

En este tipo de transacciones hay que intentar asesorarse primero para asegurarse de que el coche está en buenas condiciones, así como solicitar toda la documentación relacionada con el mismo (el libro de garantía y mantenimiento y la acreditación de revisiones si es usado). Otro aspecto a tener en cuenta es utilizar un modelo de documento bilingüe para el contrato o la factura de la compra: de lo contrario, será necesario hacer una traducción al matricularlo en España, lo que ralentiza y encarece el proceso. Para resolver cualquier duda, hay que consultar en la página web de la DGT: www.dgt.es.

Otra opción: recurrir a un intermediario

Hay empresas con las que se puede contratar el servicio de importación de vehículos. Estas ofrecen un plazo de entrega del coche matriculado de 4-10 días, y el precio de la gestión oscila entre los 600 y los 1.500 euros, a lo que hay que sumar los gastos de transporte, la matriculación, la homologación y los impuestos. Es importante dejar constancia detallada y por escrito de las condiciones del encargo (descripción del coche, precio...), evitando dar grandes cantidades de dinero en cuenta y exigiendo siempre recibo. No hay que pagar el completo hasta tener la certeza de que el coche está en España y con todos los papeles en regla.

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