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Ahora que se acerca el verano, la OCU recuerda la advertencia de la Comisión Europea para todos los consumidores: las cremas solares no ofrecen una protección total contra los rayos ultravioletas.
Todos los fotoprotectores dejan pasar algo de radiación ultravioleta, incluso los de protección extrema, pantalla o "protección total". Por eso, la Comisión Europea insiste en que se deben tomar más medidas para evitar el cáncer de piel.
Las horas críticas son entre las 12 y las 16 horas, según nuestro horario de verano. Es mejor no estar expuestos al sol en esa franja horaria.
Cuando no le sea posible estar lejos del sol, póngase sombrero o gorra, camiseta y gafas de sol.
Cuanto más tiempo un bebé o niño se exponga a las radiaciones ultravioletas, mayor es su riesgo de contraer más tarde un cáncer de piel.
El producto de protección solar debe proteger contra los rayos UVB (lo que se expresa con el Factor de Protección Solar) y también contra los rayos UVA. Ambos tipos de rayos ultravioletas contribuyen de manera importante al riesgo de padecer cáncer de piel. Además, los rayos UVB provocan las quemaduras solares y los UVB, el envejecimiento prematuro de la piel y alteraciones en el sistema inmunitario.
Los productos fotoprotectores sólo cumplen plenamente su función si se emplean en cantidades suficientes. Actualmente los consumidores suelen aplicarse la mitad de lo que deberían, lo cual reduce la protección en más de la mitad.
Cerca de 35 gramos de producto fotoprotector. Esta cantidad equivale a unas 6 buenas cucharadas de café.
Para mantener la protección inicial es indispensable renovar la aplicación con frecuencia, y sobre todo después de nadar, bañarse o frotarse con la toalla.