La Organización Mundial de la Salud alerta sobre el riesgo que supone el humo ambiental del tabaco para los no fumadores: la simple exposición a este humo incrementa en un 20 o 30% el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. La necesidad de proteger a la población ha llevado a la adopción de medidas destinadas a prohibir o limitar el consumo de tabaco en lugares públicos. Así, muchos de ellos (centros de enseñanza, hospitales, oficinas de la administración, aeropuertos, transportes…) tienen la consideración de "espacios libres de humo de tabaco".
Realizamos un estudio sobre el terreno, visitando lugares que, según las normas, deben tener zonas libres de humo para ver si éstas existen efectivamente, si cuentan con la señalización adecuada, si se respeta la prohibición de fumar tanto por parte del personal como por los usuarios, si se vende tabaco, etc. Pudimos comprobar que, aunque no se puede fumar, en los espacios sin humo se fuma.