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Alimentos que aseguran tener un tanto por ciento menos de sal, azúcares, grasa... ¿Te suena?
En los últimos años muchos fabricantes han echado mano de este truco de marketing. Pero ahora los consumidores estamos de enhorabuena: el Parlamento Europeo ha prohibido estos mensajes.
A menudo la publicidad de alimentos se centra en promesas que, por más que ayuden a vender, no implican una mejora del producto. Para eso nacieron las declaraciones nutricionales. Hay 29 en una lista que no es cerrada y que regula lo que se puede y no se puede decir en etiquetas y anuncios.
En la práctica, obligan al fabricante a comprometerse: el marketing tiene que afectar a los ingredientes y no vale vender humo.
Las marcas encuentran los huecos que deja la normativa para intentar colarse. Ya hemos visto que para asegurar que un producto tiene un contenido reducido de algún ingrediente, existen reglas. Sin embargo, no las hay si lo que el fabricante dice es que el producto tiene un tanto por ciento menos de sal, grasas, azúcares... El porcentaje al que se hace referencia no está definido.
Lo más fácil es hacer referencia a una receta previa. Si antes fabricaba un queso con mucha sal (por ejemplo un 0,76%), puedo reducirla un poco y montar una campaña que anuncie que ahora tiene "¡un 10% menos!". Mi queso seguirá teniendo más sal que la media, pero probablemente consiga engañar al consumidor con este reclamo.
Desde el principio del proceso, la OCU se movilizó para que no se diese al "tanto por ciento menos" la categoría de declaración nutricional. Su veto por el Parlamento Europeo supone una victoria para todos los consumidores.
Celebramos este éxito y seguimos adelante. Ahora lo que importa es que se fije el máximo de grasas, azúcares, sodio y grasas saturadas que debe tener un producto para poder sacar pecho en su publicidad y sus etiquetas.
El beneficio del consumidor (una verdadera mejora nutricional del producto) siempre tiene que ser más importante que el del vendedor. Por eso luchamos en la OCU desde hace 37 años.