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La mitad de los 849 trabajadores encuestados por la OCU reconoce que su trabajo afecta negativamente a su bienestar físico o emocional. De hecho, el 7% de todos ellos ha estado de baja por estrés en los últimos 12 meses.
El estrés laboral es, básicamente, la respuesta de nuestro organismo a los desequilibrios entre las demandas del trabajo y nuestros recursos para hacerles frente. Aunque también influyen otras circunstancias como el salario percibido o la relación con los compañeros. Si el estrés es excesivo conduce a un deterioro de la salud; si es limitado puede ser positivo, ya que puede ayudar al trabajador a alcanzar nuevos objetivos laborales.
Existen infinidad de factores que pueden causar estrés laboral. Y no todos tienen la misma importancia. No es igual de duro trabajar con una exigencia de esfuerzo continua y con unas contraprestaciones salariales escasas (o injustas), que sentir que no se aprenden cosas nuevas. Pero finalmente unos y otros factores influyen en la percepción del estrés.
Entre las quejas más frecuentes destacan lo repetitivo de su trabajo y la rapidez que se les exige. Pero también los ascensos y los salarios injustos suscitan quejas.
La mitad de los trabajadores encuestados declara que su trabajo afecta de forma negativa a su bienestar físico y emocional. Los síntomas físicos del estrés son fáciles de observar: básicamente, cansancio, agotamiento e insomnio. Sin embargo, los síntomas emocionales o psíquicos son bastante más complejos: nerviosismo (muy común en un 28% de los encuestados), irritabilidad, dificultad de concentración, indiferencia, etc. Son manifestaciones de estrés laboral que llegan a exceder el propio entorno laboral, afectando directamente a su vida familiar.
Pero el trabajador estresado y su familia no son los únicos afectados. La propia empresa sale perjudicada de una situación de estrés laboral excesivo: el rendimiento del trabajador puede disminuir sensiblemente y, si la situación se alarga, desembocará muy probablemente en una baja laboral. Una baja que, según los datos de la encuesta de la OCU ha afectado al 7% de los trabajadores durante los últimos 12 meses. ¿Su duración media? 12 días laborables.
Sólo el 17% de los encuestados sigue algún tratamiento; principalmente de mujeres; claro que son ellas las que concentran los porcentajes más altos de estrés severo o peligroso. El tratamiento más habitual es el farmacológico, normalmente a base de ansiolíticos o de antidepresivos. Sin embargo, la satisfacción es mucho más alta cuando se practica algún deporte, la meditación o alguna técnica de relajación.
Pero lo cierto es que la práctica de un deporte sale cara, igual que la psicoterapia. Cualquiera de estos dos recursos les costaron a los encuestados una media de 120 euros al mes durante el tiempo que los utilizaron como tratamiento para superar el estrés laboral.
En un cámping abundan las instalaciones eléctricas, y con ellas, el riesgo de sufrir una descarga eléctrica.
En un cámping, el riesgo de incendio o de explosión no debe tomarse a la ligera, aunque puede minimizarse cumpliendo unas normas básicas.
La posibilidad de realizar una evacuación con garantías es un elemento determinante para la seguridad de cualquier instalación.
También hay riesgos externos, ajenos a la instalación en sí, pero en los que puede influir la ubicación del cámping.
En un camping se pueden producir accidentes por otros motivos.