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Cuando un fumador hace un intento
serio de dejar el tabaco recurriendo sólo a su fuerza de
voluntad, sus posibilidades de éxito se cifran entre un
5% y un 10%. Si ese intento se acompaña de un
tratamiento médico adecuado, las posibilidades se
triplican. Como hemos visto, entre un 35% y un 45% de
las personas que han recibido uno de estos tratamientos
contra el tabaquismo siguen sin fumar pasado un año. Por
supuesto, los fármacos que hemos mencionado no son las
únicas opciones que se le presentan al aspirante a ex
fumador. El bombardeo con información sobre tratamientos
novedosos es constante pero, por el momento, métodos
como la acupuntura, la laserpuntura, la
electroauriculopuntura, la hipnoterapia, la fitoterapia
y otros similares no han podido demostrar de forma
científica que sean eficaces.
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Sin embargo, el éxito no depende sólo del tratamiento elegido, sino también de que se realice correctamente y bajo
supervisión sanitaria. Es fundamental acudir a un profesional sanitario que diagnostique el tipo de tabaquismo y el
grado de dependencia que padece el fumador. Una vez realizado el diagnóstico, aplicará la opción de tratamiento que
se ajuste mejor a las características de la enfermedad y del paciente.
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