Efectivamente, en una de las numerosas páginas que abordan el tema de la gripe A se puede ver un vídeo que alerta sobre los riesgos de la vacunación masiva.
Es cierto que, últimamente, se puede encontrar mucha información sobre este asunto, y entre ella hay información alarmista, incluso sobre presuntas conspiraciones, o sobre los intereses de las compañías farmacéuticas, criticadas por aumentar sus ganancias en crisis sanitarias como ésta. Por lo general, este tipo de noticias no proceden de fuentes de información fiables.
En concreto, el vídeo que ha suscitado la consulta, en el que se habla de "la campaña de vacunación masiva contra la gripe porcina llevada a cabo en el primer semestre de 2009" se mencionan una serie de "demandas, y de efectos adversos y muertes". Esto no es real: de entrada la campaña de vacunación todavía no ha tenido lugar (puesto que aún no está disponible la vacuna), por lo que difícilmente ha podido tener estos efectos.
Las vacunas, como cualquier medicamento pueden presentar efectos adversos, pero la actitud es muy alarmista y esa parte de la información no es verdadera.
En 1976 hubo una epidemia de gripe porcina, y entonces, tras la vacunación, apareció un número elevado de casos de un síndrome llamado Guillain Barre (un trastorno neurológico que puede ser desencadenado por varios factores), pero no se pudo demostrar que el causante fuera la vacuna.
De hecho, las vacunas contra los virus de la gripe se han venido usando durante años, y tienen un historial establecido de inocuidad. Y aunque en ocasiones se han notificado efectos adversos, éstos han sido muy poco frecuentes.
Según la prestigiosa revista científica The Lancet la vacunación será un factor muy importante para la contención de la pandemia.
En esta línea, con el fin de que la vacuna esté disponible cuanto antes, las agencias reguladoras de medicamentos han creado un sistema de evaluación rápido para acelerar la salida de vacunas al mercado, ya que no consideran estas vacunas como totalmente nuevas, sino que aprovechan la tecnología que se utiliza para fabricar las vacunas de la gripe estacional, que cambian de cepa cada año.
Desde la OMS advierten que los riesgos de que la vacuna llegue tardíamente son mayores que los que pudiera entrañar usar una vacuna aprobada mediante procedimientos acelerados. E insisten en que los controles tanto de calidad como de inocuidad serán rigurosos. También es muy importante que se vigilen los posibles efectos adversos que pueda producir la vacuna después de su comercialización, ya que los datos que se obtengan de las primeras vacunaciones serán muy valiosos antes de vacunar a grupos más grandes de población.
Aun así, es importante mantener la calma y tener presente que, hasta ahora, la enfermedad ha sido de carácter leve, y en la mayoría de los paciente se ha resuelto con una recuperación total.