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No a las cláusulas bancarias abusivas

3 mayo 2011
No a las cláusulas bancarias abusivas

Cuando firmas con el banco un contrato de cuenta corriente o de préstamo hipotecario, no tienes elección y debes aceptar muchas cláusulas que consideramos "abusivas". ¿Un ejemplo? Que el banco sólo aplique las bajadas de los tipos de interés a tu hipoteca si el cliente lo pide expresamente La OCU lleva a juicio a los bancos por esta cláusula y otras 50 cláusulas del mismo cariz.

Los contratos que firmas con el banco para los productos financieros más corrientes, como una cuenta o un préstamo hipotecario, están llenos de cláusulas que consideramos abusivas. La OCU lleva a los tribunales a los bancos por esta cláusula y otras 50 del mismo cariz.

La decisión, en manos de los tribunales

La imaginación de los bancos es fértil y ha vuelto a llenar de cláusulas abusivas los contratos de préstamos hipotecarios, cuentas corrientes, banca por Internet y tarjetas de crédito y débito. La nueva hornada de cláusulas abusivas llena (o mejor dicho, desborda) el hueco dejado por las que la OCU consiguió eliminar tras una larga batalla judicial.

Así que volvemos a los tribunales, esta vez contra dos grandes bancos: BBVA y Banco Popular. Si alguna de las 51 cláusulas que denunciamos (y ojalá pase con todas) se declara abusiva, otros bancos que también las incluyen en sus contratos, aunque no con tanta profusión, tendrían que quitarlas.

Algunas de las cláusulas abudivas que denunciamos

En general, las cláusulas abusivas que la OCU lleva a los tribunales son de una prepotencia pasmosa. He aquí unas cuantas “perlas”:

  • Si usted se está comprando una casa con un préstamo hipotecario y desea desarrollar en ella una actividad profesional cualquiera, necesita que el banco le dé un permiso especial. Así, por ejemplo, si eres sastre o modista y llevas 20 años pagando religiosamente tu casa, dependes del banco para poner en ella un taller de costura.
  • El banco puede cobrarse cualquier impago de los productos que tengas contratados con él, incluso aunque los compartas con un cotitular totalmente ajeno a la deuda. Por ejemplo, si te retrasas en el pago de la cuota del préstamo, el banco podría sacar el dinero de una cuenta en la que varios amigos ahorráis para hacer un viaje.
  • El banco puede no aplicar los intereses variables a la baja de tu préstamo hipotecario, si no se lo pides expresamente diez días antes de que te toque la revisión del tipo de interés.
  • El banco puede contratar en tu nombre productos de su repertorio sin preguntar.
  • El banco puede tratar tus datos personales para “cualquier finalidad” diferente a las recogidas en el contrato, que ya son excesivamente elásticas. Por ejemplo, permiten al banco adherirte a un programa de fidelidad sin pedirte consentimiento.
  •  El banco se reserva un plazo indeterminado para aceptar o rechazar una orden que usted dé por Internet.

Las cláusulas suelo, también en la diana

La OCU lleva a los tribunales una cláusula que considera abusiva y que es especialmente difícil de aceptar por los consumidores: las cláusulas “suelo” de los préstamos hipotecarios. Ya sabes, las que permiten al banco repercutirte las subidas de los tipos de interés, sin dejar que te beneficies de las bajadas a partir de cierto límite.

Piensa que un consumidor con un préstamo de 200.000 euros firmado agosto de 2007, referenciado al Euribor más 0,5, con un suelo del 3%, ha pagado 2.527 euros de más en cuotas y tiene 814 euros más de capital pendiente, que si no tuviera cláusula suelo.


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