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Power Balance ha sido condenada en Estados Unidos a pagar a un grupo de consumidores una indemnización de 42 millones de euros por publicidad engañosa.
Y no es para menos. Esa es la misma publicidad con la que las pulseras se vendían en España, alegando que mejoraba "equilibrio natural del cuerpo", cuando la realidad como ya alerto la OCU es que era una publicidad más que engañosa.
La OCU alertó de la falsedad de las pretendidas virtudes de las pulseras holográficas, de las que la más famosa era la Power Balance, desmontando sus afirmaciones y cuestionando su eficacia, como se ve en este vídeo. Pero auqnue la denuncia de la OCU abrió los ojos a muchos consumidores, no se ha actuado seriamente contra la publicidad engañosa.
La decisión de los tribunales estadounidenses contrasta con la absoluta ineficacia de las autoridades españolas en materia de consumo, cuya actuación solo ha generado multas pírricas a las empresas que en España han comercializado este tipo de pulseras.
Una vez más, se pone en evidencia la desprotección de los consumidores ante la publicidad engañosa, pues solo la denuncia pública de este tipo de productos es eficaz para que los consumidores no se dejen engañar. A juicio de la OCU, las autoridades de consumo (el Instituto Nacional de Consumo y las Comunidades Autónomas) deberían ser más activas en la defensa de los consumidores, y en lugar de las pequeñas sanciones, deberían llevar a la empresa a los tribunales, en el ejercicio de la legitimación activa que tiene para defender a los consumidores y que apenas usan.
Las pulseras son sólo un ejemplo. En España existen en el mercado muchos productos similares, "productos milagro" que, amparándose en la impunidad, publicitan unos efectos o unas propiedades de los que carecen y que en la mayoría de los casos son un auténtico fraude para los consumidores, favorecido por una legislación que no se cumple y unas permisivas autoridades de consumo.