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En los últimos días la OCU ha denunciado, ante los organismos pertinentes y ante la opinión pública, distintas irregularidades que, a la larga, vulneraban los derechos de los consumidores a la información, a tener elementos de juicios que permitan una decisión, etc. A menudo, esas denuncias dan resultado. Otras veces, la reacción de las autoridades es sorprendente.
La OCU trabaja para detectar las vulneraciones de los derechos e intereses de los consumidores, y a eso responden nuestras denuncias (que muchas veces responden a dudas o denuncias previas de nuestros propios socios).
La rápida reacción de las empresas, su sensibilidad ante las peticiones de la OCU, su interés por mejorar y subsanar errores redunda en beneficio de los consumidores y eso es algo que desde la OCU queremos reconocer.
La receptividad de estas empresas contrasta con la negativa inexplicable de quienes deberían velar, como nosotros, por los derechos de los consumidores.
El mejor ejemplo, la negativa de la AESAN a retirar las bayas de Goji aun sabiendo que contienen pesticidas y metales pesados. No hay alarma inmediata para le salud, y eso es algo que la OCU deja muy claro, pero los análisis son incuestionables.
De los 10 productos analizados por la OCU encontramos, por una parte, la presencia de varios plaguicidas y metales pesados que, aunque por debajo de los límites permitidos, no son deseables. Por otra parte y más grave es la presencia de varios plaguicidas no autorizados y otros más por encima de los límites máximos de residuos admitidos en el momento de nuestro análisis.
A la vista de estos resultados, nos sorprende el comunicado de la AESAN manifestando que no existe riesgo inmediato para la salud ante un estudio en donde aparecen plaguicidas no autorizados, además de otros plaguicidas y metales pesados por encima del límite permitido. En este caso la OCU ha comprado de forma aleatoria en diez puntos de venta debido a las sospechas que nos habían llegado, finalmente confirmadas, de presencia de plaguicidas ilegales en la Unión Europea.
Lamentamos que la AESAN no haya reaccionado de forma más contundente en aras de la seguridad de los consumidores. Además, es decepcionante que la AESAN reconozca en su comunicado la no existencia de evidencias científicas que avalen la publicidad sobre los efectos saludables, principal argumento de compra de este producto emergente, y que no actúen en consecuencia sobre esta publicidad.
Tras la publicación de nuestros resultados, la normativa europea que regula la presencia de plaguicidas en los alimentos se ha modificado y lo ha hecho de una forma preocupante para los consumidores ya que esta actualización incluye explícitamente a las bayas de goji dentro del grupo de los tomates, con unos límites máximos de residuo (LMR) muy superiores a los considerados hasta ahora, cuando las bajas de goji se incluían en el apartado “Bayas y frutos pequeños/ Otras bayas y frutas pequeñas”.
Es decepcionante que las autoridades europeas en lugar de trabajar para limitar al máximo la presencia de plaguicidas en los alimentos, suban los límites para que las importaciones estén conformes a la normativa. Mas aun si cabe, cuando no se trata de un alimento básico en nuestra alimentación, y se les atribuyen propiedades “casi milagrosas” que, según afirma a propia Agencia de Seguridad Alimentaria están sin demostrar.