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Consejos para un verano saludable

17 julio 2008
Consejos para un verano saludable

Unas sencillas medidas preventivas te ayudarán a evitar los riesgos ligados a un calor excesivo y a la exposición solar.

En su justa medida, el sol y el calor pueden ser aliados de nuestra salud, pero en exceso pueden convertirse en peligrosos enemigos, sobre todo para niños, ancianos, personas enfermas…

Cómo mantener a raya el calor

El calor estival es a veces difícil de soportar. La situación puede ser especialmente complicada para los niños pequeños, ancianos, enfermos crónicos y también para quienes deben pasar mucho tiempo al aire libre (por su trabajo, por ejemplo).

¿Cómo evitar que las elevadas temperaturas de estos meses pasen factura a nuestra salud o a la de nuestra familia? Es posible mantener a raya el calor adoptando unas sencillas medidas.

  • Mantenerse hidratado, bebiendo abundante agua y líquidos es algo fudnamental. Es importante beber aunque no se sienta sed: a veces hay que insistir a las personas mayores y niños.
  • Evita la exposición directa al sol y refugiarse en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
  • Usa ropa ligera y de material transpirable, preferiblemente en tonos claros.
  • No realices esfuerzos físicos intensos en las horas de más calor.
  • Opta por las comidas ligeras: frutas, ensaladas o sopas frías son alimentos muy adecuados cuando suben las temperaturas. 

Protegerse del sol, vital

De todos son conocidos los riesgos de la exposición solar. Los consejos de los dermatólogos insisten en la protección solar, de cara al verano, por prevenir los cánceres de piel. Sus consejos van en la misma línea que los que desde la OCU siempre hemos indicado, y que ahora recordamos:

  • Evita la exposición al sol en las horas centrales del día.
  • Utiliza siempre una crema solar que le proteja tanto de los rayos UVA como de los UVB. Escógela teniendo en cuenta el tipo de piel. Pon la crema al menos media hora antes de tumbarse al sol, hay que repetir la operación frecuentemente, y después de cada baño (incluso si la etiqueta de la crema indica que es "Resistente al agua").
  • Protégete del sol con otras barreras (gafas, camisetas, gorros, sombrillas… ), pero no dejes de usar la crema de protección: debes recurrir a ella aunque esté nublado, y también aunque se esté bajo una sombrilla o te pongas.
  • Limita aún más la exposición en los primeros días. Deja que la piel se vaya habituando a los rayos solares, y siga protegiéndola todo el tiempo.
  • No hay que protegerse sólo en la playa o piscina: también se está expuesto al sol en otros momentos (cuando haces deporte, paseas...). Tenlo en cuenta.
  • La piel de los niños es más sensible que la de los adultos. Escoge una crema solar con elevado índice de protección, y no te olvides nunca del gorro y camiseta. Los bebés de menos de seis meses no deben nunca exponerse al sol directo, pues su piel es muy fina.


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