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Consumo de crisis en los hogares españoles

1 marzo 2012
Consumo de crisis en los hogares españoles

Los efectos de la crisis se dejan sentir en todas partes. Uno de los más llamativos es el descenso del consumo: cada vez más hogares españoles han ajustado sus hábitos de compra y consumo, limitando gastos y estirando unos ingresos que se ven cada vez más mermados… Han adoptado una “economía de crisis” ¿En qué se traduce esto?

Cada vez son más los hogares españoles que han ajustado sus hábitos de compra y consumo, limitando gastos y estirando unos ingresos que se ven cada vez más mermados… Han adoptado una economía de crisis, haciendo equilibrios entre ingresos mermados y gastos imprescindibles.

Recientemente se han dado a conocer nuevas informaciones que ponen de manifiesto una profundización de la crisis económica en la que estamos inmersos desde hace 4 años. Son el barómetro del CIS y la nueva ponderación de la cesta de la compra del INE, un elemento básico para el cálculo del IPC.

Los datos de estas publicaciones reflejan un perfil de consumo en los hogares españoles cada vez más primario y menos diversificado, propio de una economía donde el presupuesto familiar no puede dedicarse a ningún bien o servicio que no satisfaga una necesidad básica: una economía de crisis, un consumo de subsistencia.

Cambio en los hábitos de consumo

Así, según el último barómetro del CIS, los españoles están cambiando de hábitos para ahorrar dinero en este contexto de crisis. ¿Dónde se hacen más recortes… y dónde menos?

Las partidas en las que un mayor porcentaje de familias están haciendo recortes son

  • Ocio: casi un 70% de familias declara gastar menos en esto.
  • Suministros (gas, agua, electricidad,…), un 69,8% recorta gastos.
  • Vacaciones: más del 66% ha recortado su presupuesto para ello.
  • Ropa y calzado con un 64,2% .

Y donde menos hogares dicen que están ahorrando es en:

  • Tratamientos médicos y dentales
  • Alimentación
  • Transporte

Como se puede ver, son partidas de gasto mucho más básicas y donde los ahorros o ya se han llevado a cabo o son ya imposibles de recortar… Es lógico que los ajustes mayores se realicen en bienes de consumo duradero (automóviles, electrodomésticos), ocasional (vacaciones, tratamientos de belleza,…) o lúdicos (restaurantes, cines, libros,…) que en partidas de uso diario (alimentación) o imprescindibles para conseguir ingresos (transporte). Pues bien, esto es lo que está sucediendo en la actualidad. Unos presupuestos familiares decrecientes están determinando que las partidas de gasto menos fundamentales se vean recortadas en mayor medida que las más básicas.

Haciendo equilibrios con el presupuesto

Los nuevos hábitos de compra y consumo también se reflejan en la nueva ponderación de la cesta de la compra que, como cada año, confecciona el INE para elaborar el IPC.

Comprobamos que en 2012 aumenta el peso de los porcentajes de presupuesto familiar dedicados a las partidas que menos se recortan, por ser básicas, como es el caso de vivienda, enseñanza y alimentación.

Las subidas del precio de la gasolina y de la luz, gas y tasas municipales explican que las familias, aunque pretendieran ahorrar en esas partidas, tengan que gastar un porcentaje mayor de su presupuesto en pagar suministros de la vivienda (alcantarillado, gas, luz, agua,…) y en transporte.

Por el otro lado, otras partidas ven como su participación en el presupuesto de los hogares se reduce. Así sucede con comunicaciones (teléfono, móvil, internet), vestido y calzado, menaje, ocio, salidas (cafeterías, restaurantes…), cultura, servicios deportivos y culturales…

También se reduce la destinada a sanidad, si bien parte de la reducción se puede deber a las medidas implementadas desde la Administración para racionalizar el gasto farmacéutico.

Comprar no, pero reparar sí

Un detalle muy ilustrativo de la situación de crisis en la que estamos se aprecia cuando vemos que, si bien las partidas destinadas a comprar ropa, calzado, electrodomésticos o automóviles descienden, suben claramente todas las relacionadas con la reparación de estos mismos bienes.

Una cesta de la compra… diferente

La alimentación se sigue llevando un buen porcentaje del presupuesto familiar. Pero el análisis de los expertos de la OCU de los nuevos hábitos de consumo revela que:

  • Se consume menos carne, excepto de pollo y preparados como la carne picada o la casquería.
  • Se reduce el consumo de pescado fresco, aunque avanza algo el congelado y en conserva.
  • Pesan menos en el presupuesto familiar el agua mineral, los zumos o los licores.
  • Sube el porcentaje de dinero empleado en fruta y verdura.
  • También se gasta más en comprar bebidas alcohólicas como la cerveza o el vino: es típico de esta economía de crisis que se incremente el consumo de estos productos en hogares, al tiempo que se gasta menos en hostelería (restaurantes, cafeterías y bares).

Los consumidores, ante una economía de crisis

En definitiva, un análisis detallado de los datos oficiales, muestran una crisis agudizada, que no cesa y que continúa azotando los presupuestos de los hogares españoles, cada vez más menguados y en los que se tienen que dedicar en un porcentaje creciente a satisfacer las necesidades más primarias.

Desde la OCU queremos dar visibilidad a esta situación, y pedimos a las autoridades que se tenga en cuenta el esfuerzo que ya están realizando la mayoría de los hogares españoles, que se resienten del aumento del desempleo y de la subida de impuestos, con la reducción de ingresos que eso significa, y que eviten que se disparen partidas en las que ya se está al límite, como el precio de suministros.


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