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La demanda de piña ha aumentado a un ritmo vertiginoso en las últimas décadas. Para responder a ella, las grandes multinacionales fruteras explotan extensas plantaciones de piña en Centroamérica, especialmente, en Costa Rica. Esta producción ha atraído puestos de trabajo y riqueza hacia la zona, pero la historia no acaba del todo bien. La presión de las grandes cadenas de distribución de alimentos impulsa los precios a la baja, estrechando los márgenes. Para compensar el descenso de precios de la piña, las condiciones laborales en las plantaciones son cada vez más duras: los trabajadores trabajan a destajo, se usa y abusa de plaguicidas…
El comercio de la piña se ha convertido en un claro ejemplo de la perversa tendencia de los mercados agrícolas: los intermediarios (compañías fruteras e hipermercados) recogen los beneficios; los trabajadores apenas ganan para subsistir y viven expuestos a un cóctel de sustancias tóxicas.
Para profundizar en estos problemas, Consumer Internacional, la federación mundial de organizaciones de consumidores de la que forma parte la OCU, ha entrevistado con 87 personas: trabajadores de las plantaciones, representantes sindicales, familiares y activistas de diversas organizaciones. También, como es lógico, con personas que representan a las propias empresas productoras.
Puede ver algunos de estos testimonios en el video Piñas, el precio oculto de la fruta tropical.
Este estudio ha sido elaborado con la ayuda financiera de la Unión Europea. El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de la Organización de Consumidores y Usuarios, y en ningún caso puede considerarse como el reflejo de la posición de la Unión Europea.