
¿Rellenar su declaración de la renta en un abrir y cerrar de ojos?
¡Con la Guía Fiscal de la OCU es muy fácil!
Una publicación gratuita para los socios
Leer mas
Ellos han ahorrado hasta 4.000 euros en un año. ¿Y usted?
¡Siga los consejos de la OCU... y descubra en un click cómo ahorrar miles de auros al año!
Leer mas
Desplumar aves vivas es una práctica de crueldad animal. Sin embargo, se ha tenido conocimiento de que, en China, algunos proveedores obtenían las plumas a partir de patos y gansos vivos. IKEA utilizaba esas plumas en el relleno de almohadas y edredones.
A buen seguro, la empresa sueca no es la única que ha empleado este tipo de material, pero sí es la que ha dado la cara, quizá por ser una gran compañía y porque en distintas ocasiones ha manifestado su compromiso con una producción ética. Fiel a este compromiso, IKEA emprendió una investigación para tratar de esclarecer los hechos, y ha comprobado, y así lo ha reconocido que algunos de sus proveedores chinos desplumaban animales vivos, aunque manifiesta que lo han hecho sin su conocimiento, incumpliendo los acuerdos en los que se establecían los principios de una producción responsable y “limpia”.
La empresa ha decidido emprender varias medidas:
Este tipo de hechos demuestra que las buenas palabras y los acuerdos sobre el papel no bastan: es preciso establecer sistemas rigurosos para controlar que se cumplen los compromisos en la producción ética, y esto es lo que ha fallado en este caso. Aunque está bien la iniciativa de devolver el dinero a quienes se sientan “incómodos” usando este producto, desde la OCU pedimos que, si se deja esta decisión en manos de los consumidores, se les informe adecuadamente. Si IKEA no retira esos productos de la venta, al menos debería indicar que se han fabricado con pluma obtenida de animales vivos.
Visitamos una de sus tiendas y comprobamos que, a día 13 de febrero, el edredón Mysa Olvon y la almohada Gosa Näva siguen a la venta sin ningún aviso para los consumidores (se venden bajo el lema “confort para todos”: para todos… menos para los gansos.
E insistimos, la empresa sueca es la que ha reconocido el problema, pero es algo mucho más habitual.