Después del petróleo, el café es la materia prima legal que más dinero mueve en el mundo, unos 9 mil millones de dólares en el año 2004. Pero, a pesar de la riqueza que genera, los agricultores no son los principales beneficiarios (reciben menos del 10% del precio de venta de un paquete de café). Y como consecuencia de la superproducción, cada vez les ofrecen precios más bajos. Es un juego de intereses en el que las empresas multinacionales representan un papel fundamental. Son muchas las críticas que reciben por preocuparse sólo de comprar a precios bajos, olvidándose del respeto a la legislación medioambiental o laboral.
Para contrarrestar estas injusticias nació en los años setenta el café de "comercio justo", que garantiza condiciones comerciales equitativas y estables aplicando unos precios mínimos de compra del grano, financiación sin abusos, beneficios para la comunidad (parte de los ingresos del productor debe revertir en proyectos sociales o en infraestructuras) y respeto por los derechos humanos y el medio ambiente.