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La conclusión principal que se desprende de este estudio es que continúan vendiéndose juguetes inseguros y que el consumidor no tiene forma de identificarlos. El estudio íntegro se publica en la revista OCU-Compra Maestra del mes de diciembre.
La directiva europea sobre seguridad de juguetes incorporada al ordenamiento jurídico español exige que todos los juguetes que se vendan en Europa cumplan los mismos requisitos de seguridad. El marcado CE en la etiqueta de un juguete indica que éste cumple la normativa y son los propios fabricantes los responsables de asegurar que el juguete es conforme. Las autoridades de consumo deben inspeccionarlos para asegurarse de ello y, en caso contrario, imponer sanciones. A pesar de esto, la OCU no encontró ningún obstáculo para adquirir en una sola mañana hasta 26 productos peligrosos.
El análisis de la OCU ha valorado los juguetes de acuerdo con el grupo de edad que le corresponde de acuerdo con un experto, que no siempre coincide con la edad indicada en la etiqueta. Se ha tenido en cuenta también que dentro del comportamiento normal de un niño entra llevarse cosas a la boca o arrancar adornos de determinados juguetes. El análisis de la organización ha revisado la toxicidad de estos juguetes de acuerdo con las pruebas previstas en la legislación pero ha sido más exigente investigando la presencia de otros compuestos nocivos.
Los resultados de este estudio de la OCU demuestran la existencia de juguetes peligrosos de todo tipo a la venta en nuestro país, ya sea por riesgos del propio juguete como por defectos de etiquetado que podrían inducir a un mal uso y crear un riesgo. La situación en el resto de los países del grupo Euroconsumers e incluso en Europa es similar.
Respecto a la falta de seguridad, la OCU advierte que pese a que no todos los fallos suponen un peligro inmediato de accidente para el pequeño consumidor, los resultados de los análisis demuestran que proliferan objetos que no se sujetan a las normas, en especial en bazares.
Respecto a los defectos de etiquetado, el análisis de la OCU pone de manifiesto que es habitual que los fabricantes e importadores utilicen la indicación " no conviene para niños menores de 36 meses" cuando en realidad se trata de juguetes pensados para ese grupo de edad. El objetivo de esa "equivocación" puede ser fabricar con criterios menos exigentes y en caso de producirse un accidente, escudarse en que se hacía esa advertencia en el etiquetado. Estos juguetes, al igual que a los que le faltaba algún aviso importante, han recibido una mala calificación en el estudio de la OCU.
Respecto a la toxicidad, a juicio de la OCU más preocupante es, aún si cabe, que para ablandar el plástico se sigan utilizando ftalatos, potencialmente cancerígenos, cuando existen alternativas como utilizar otros tipos de plástico. Todos los productos que los contienen han sido considerados inseguros. Aunque en la normativa solo se exija para juguetes destinados a menores de 36 meses, la OCU considera que no sería extraño que un niño de esa edad o un hermano menor chupara dicho juguete.
Para concluir, del estudio de la OCU se desprende que por lo general los productos que se encuentran en los bazares con etiquetado deficiente, o carentes de identificación presentan más riesgos que los de las marcas reconocidas e incumplen en mayor medida la normativa europea. Sin embargo el prestigio del fabricante no es una garantía absoluta: por ejemplo, existen juguetes de reconocidas marcas que emplean ftalatos en juguetes para mayores de 36 meses.
A la vista de los resultados surgen dudas sobre la eficacia en el cumplimiento de la normativa sobre seguridad de juguetes. La OCU considera que las autoridades competentes deben realizar controles más exhaustivos de los juguetes que ponen en el mercado, en especial con la proliferación de productos importados de Asia que debido a su bajo precio, resultan muy atractivos para los consumidores.
La OCU ha notificado estos resultados al Instituto Nacional de Consumo para que a través de la Red de Alerta Europea se tome las medidas oportunas y retire los juguetes peligrosos de la venta.
Ante las ineludibles compras de juguetes que se avecinan en las próximas fechas, la OCU recomienda tomar algunas precauciones para adquirir un juguete seguro:
Antes de comprar un juguete para un niño menor de 36 meses, se debe manipular el mismo para asegurarse de que no hay piezas pequeñas que se puedan soltar ni bordes cortantes. Los arrastres no deben llevar cuerdas largas ni nudos corredizos.
En los peluches se debe verificar que los adornos están firmemente cosidos y que las costuras están bien rematadas y no dejan salir el relleno. El pelo debería llevar un tratamiento ignífugo.
Se deben zarandear los juguetes voluminosos y pesados, también caballitos y similares para comprobar que no tienen tendencia a volcar.
En juguetes en los que el niño se meta dentro, se debe comprobar su apertura desde el interior.
No es lo mismo miniaturas y piezas de coleccionismo que juguetes.
En pistolas y similares, que siempre deben usar proyectiles blandos, es necesario comprobar que no se pueden cargar con proyectiles distintos de los originales.
Patines, patinetes, bicicletas e incluso triciclos deben usarse siempre con equipo de protección.
Se debe respetar la edad recomendada en los juegos de grupo, existen fichas y elementos de pequeño tamaño.
Deshágase de los embalajes sin dejárselos a los niños, bolsas de plástico, grapas, etc. no son juguetes y pueden provocar accidentes.
Para más información pueden ponerse en contacto con Ileana Izverniceanu,
Tfno.: 91 300 00 45 - ileana@ocu.org.