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La unión hace la fuerza, y por eso, en su defensa de los intereses de los consumidores, la OCU no está sola. Forma parte, junto con otras asociaciones de consumidores (la portuguesa DECO, la italiana CCA y la belga ABC) de grupo de consumidores europeos Euroconsumers.

El trabajo conjunto de estas asociaciones, que en total representan a más de un millón de familias, no deja de dar frutos. Un buen ejemplo de ello es la adopción de posturas conjuntas ante asuntos de interés para todos, y la elaboración de unas "posiciones comunes" acerca de temas de actualidad que afectan a consumidores y usuarios.

Éstos son los temas sobre los que se ha elaborado una postura conjunta de Euroconsumers. Podrá encontrar, para cada uno de ellos, la definición del problema y el contenido concreto de la posición común.


1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
Comercialización de productos para la salud Diciembre 2000
Definición del problema
Posición común

Por norma general, rechazamos todo tipo de monopolios y en cambio, estamos a favor de situaciones de competencia, siempre útiles para los consumidores. Sin embargo, esta norma general puede tener excepciones justificadas.

El tema de los medicamentos representa un caso particular. Existe una tendencia persistente al exceso de consumo nocivo. Ahora bien, un medicamento presenta siempre toda una serie de riesgos con efectos secundarios. Abogamos entonces por un consumo muy prudente en este tema.

Es necesario abstenerse de quitar importancia al consumo de medicamentos que suponen un riesgo para la salud, pero debe permitirse al mismo tiempo la auto-medicación, siempre que esta sea razonable. Por otra parte, someter muchos medicamentos a prescripción médica obligaría a los consumidores a acudir a su médico por cualquier motivo (ante cualquier dolencia).

Contamos con el farmacéutico para que juegue un papel de consejero competente y prudente y para que actúe de freno ante el riesgo de un consumo imprudente. Bien es cierto que nuestras encuestas revelan que los farmacéuticos no juegan siempre su papel, pero sin su filtro, la situación sería peor.

1. La venta de medicamentos está reservada exclusivamente a los farmacéuticos, cuyo monopolio está justificado por su papel de consejeros y de actores de la salud pública

2. Todos los productos que no están registrados como medicamentos se pueden vender libremente.

3. La venta exclusiva en farmacia de estos productos no tiene, por lo tanto, ninguna justificación. Se trata de una elección del productor -basada exclusivamente en motivos comerciales- que puede crear en el consumidor, la convicción engañosa de que los productos tienen unas cualidades intrínsecas necesariamente favorables para la salud.

4. Paralelamente, hay que luchar contra los denominados "productos milagro" (productos que supuestamente tienen unos efectos positivos espectaculares en la salud, que su composición no puede científicamente demostrar), vendidos en farmacias o en otros lugares.

5. En principio, estamos a favor de la apertura de farmacias en los supermercados o en las estaciones (por ejemplo), siempre y cuando su personal esté tan cualificado como el de las farmacias tradicionales.

6. Hay que garantizar la libertad de establecimiento, pero las autoridades deben asegurar el acceso al servicio farmacéutico en las mejores condiciones posibles de proximidad, es decir, que debe poder accederse a dicho servicio allí donde sea necesario; en las zonas rurales, por ejemplo, debería promoverse una política de estímulo fiscal al establecimiento de farmacias.

7. Hay que prohibir la distribución de medicamentos realizada a través de técnicas de venta a distancia que se encuentren fuera de la cadena de prescripción y del control sanitario.

8. Estamos a favor del principio de un derecho de sustitución que el farmacéutico puede ejercer entre los diferentes medicamentos que contienen el mismo principio activo, siempre que se realice con un control regular de las equivalencias por parte de las autoridades públicas y con el acuerdo del consumidor (salvo en algunos casos particulares que deberían examinarse llegado el momento). El precio de este medicamento de sustitución deberá ser igual o inferior al medicamento prescrito.

9. Estamos a favor de la comercialización y de la promoción de los medicamentos genéricos, es decir de los medicamentos que tienen la misma composición, formulación y dosis que los productos de referencia comercializados tradicionalmente, aunque somos también conscientes de que existen medicamentos financieramente interesantes, que no son genéricos en el sentido que acabamos de señalar.

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