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Los conductores se confiesan: conducir mal multiplica por tres el riesgo de accidentarse

Los conductores se confiesan: conducir mal multiplica por tres el riesgo de accidentarse

La OCU ha entrevistado a 1.858 conductores españoles y ha estudiado la relación entre mal comportamiento al volante y riesgo de accidente. La conclusión es clara: los malos conductores (infractores de los límites de velocidad, adictos al móvil, dados a conducir bebidos, despistados, cansados...) tienen un riesgo tres veces más alto de sufrir un accidente que los buenos. La influencia de otros factores, como el mal estado de las carreteras o las malas condiciones atmosféricas, es importante pero secundaria.

A pesar de las campañas de promoción de la seguridad vial, en España, va en aumento el número de accidentes, si bien disminuyen las víctimas mortales gracias a la mejora del parque automovilístico. El recuento anual de víctimas es escalofriante: aproximadamente 6.000 muertos y 150.000 heridos. La OCU ha querido saber qué opinan los propios conductores al respecto y ha preguntado a cerca de 1.900 personas sobre su forma de conducir, su historial como conductores (accidentes, multas, etc.), la vigilancia del tráfico por parte de las autoridades, la sanción de las infracciones y el estado de las propias carreteras.

Los encuestados han hablado con conocimiento de causa para la revista OCU-Compra Maestra nº 274, septiembre 2003: dos tercios de ellos ha tenido algún accidente a lo largo de su vida y un 27% se ha accidentado en los últimos tres años.

Los errores más frecuentes y arriesgados

La OCU propuso a los encuestados 67 malos hábitos que comprenden desde pequeñas distracciones inocuas hasta infracciones peligrosas, y les preguntó con qué frecuencia incurrían en ellas, lo que permitió distinguir entre conductores buenos, medios y malos. Las respuestas se relacionaron con el número de accidentes sufridos por los encuestados en los últimos tres años, lo que permitió identificar claramente los comportamientos más arriesgados.

  • Conducir bebido o habiendo consumido estupefacientes es particularmente peligroso: el 63% de los automovilistas que dijeron conducir con más frecuencia bajo el influjo de las drogas o el alcohol ha tenido accidentes.

  • Superar los límites de velocidad es una de las violaciones más frecuentes de las normas, con la excusa de seguir el ritmo de los demás coches o de aprovechar la ausencia de tráfico: uno de cada cinco encuestados acostumbra circular a más de 140 km/h por la autopista o la autovía y sólo el 31% respeta el límite en las circunvalaciones urbanas. ¿El resultado? El 36% de quienes exceden habitualmente los límites de velocidad se ha visto envuelto en un accidente en los últimos tres años.

  • Simultanear la conducción con otras tareas es otra temeridad frecuente: casi la mitad de los encuestados habla por el móvil mientras conduce al menos de vez en cuando (un 5%, lo hace a menudo o casi siempre) y un 16% reconoce haber enviado mensajes de texto (¡...!). Este comportamiento también aumenta significativamente el riesgo de accidentarse.

Las contradicciones de los conductores

Según revela el estudio de la OCU, solemos incurrir en los comportamientos de riesgo a sabiendas. Valga un ejemplo: casi ocho de cada diez encuestados reconoce que ponerse el cinturón de seguridad ayuda a reducir el número de víctimas mortales. Pero sólo el 44% se lo abrocha para circular por la ciudad, a pesar de que es en los accidentes urbanos donde más eficaz resulta. ¿A qué se debe esta incongruencia? Quizás a que más de la mitad opina que el riesgo de ser multado por no abrocharse el cinturón es muy bajo.

La mayoría de los conductores cree que si todas las infracciones se multaran habría menos víctimas en la carretera... sin embargo, casi uno de cada diez encuestados advierte con las luces a otros automovilistas de la presencia de la policía o de la guardia civil, invitándoles a fingir prudencia para ahorrarles una multa.

La seguridad vial le debe mucho al mantenimiento de los vehículos... Aún así, una cuarta parte de los conductores circula con los neumáticos en muy mal estado pues los hace rodar más de 57.000 km (la desidia es más aguda con los neumáticos traseros), lo que resulta demasiado incluso para los neumáticos más resistentes, tal y como demuestran los análisis comparativos de la OCU sobre este producto.

La receta de los conductores: más vigilancia y más sanciones

Uno de cada diez entrevistados por la OCU ha recibido el alto de la policía o de la guardia civil en el último año por cometer una infracción (la parada terminó en multa en las tres cuartas partes de los casos). Pero, ojo: apenas uno de cada diez de los encuestados que violan habitualmente el límite de velocidad ha sido sancionado en ese plazo. Es decir, que correr mucho suele quedar impune.

En cuanto a los controles de alcoholemia, uno de cada cinco encuestados ha pasado uno en el último año y sólo en un 2% de los casos se reveló un nivel de alcohol en sangre superior al permitido.

Pero la opinión de los conductores en este sentido es clara: la mayoría es partidaria de un aumento de la vigilancia policial y de un endurecimiento de las multas, particularmente de las que sancionan a quienes conducen bebidos.

¿Gustan nuestras carreteras?

El estado de las carreteras también es determinante en la seguridad vial. La OCU solicitó a sus encuestados un juicio acerca de las vías por las que circulaban habitualmente (entre semana, el 40% de ellos se mueve sobre todo por vías urbanas, aunque también son muchos los que emplean carreteras nacionales o secundarias).

En general, las vías urbanas y las carreteras secundarias son las que salen peor paradas de sus críticas y las autopistas de peaje las que más parabienes reciben en todos los aspectos juzgados (pavimento, señalización, incorporaciones, etc.). Hay algunos motivos de preocupación comunes: la inseguridad de los peatones, la de los ciclistas, así como la deficiente iluminación de las carreteras nacionales y secundarias.

Para más información contactar con Ileana Izverniceanu
Tfno.: 91 300 00 45 - 
ileana@ocu.org.