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Elegir un casco de bicicleta

9 abril 2012
Elegir un casco de bicicleta

Cuando circule en bicicleta, no olvide ponerse el casco. Un buen casco es un elemento de seguridad imprescindible tanto para adultos como para niños: protege la cabeza en caso de accidente y evita lesiones graves. Elegir un casco adecuado a sus características físicas y utilizarlo puede ser vital.

El casco evita lesiones

El riesgo de lesiones en caso de caída de la bicicleta se reduce hasta un 85% si el ciclista lleva puesto el casco. El Reglamento General de Circulación obliga a que los ciclistas usen cascos protectores homologados cuando circulen por vías interurbanas, salvo en rampas ascendentes, extremo calor o razones médicas.

Al adquirir un casco, es imprescindible acudir a la tienda para probárselo, pues hay que comprobar dos puntos fundamentales:

  • Que tiene un tamaño que se ajusta perfectamente a su cabeza. La mayoría de los cascos
  • Que resulta cómodo de llevar, pues de lo contrario le dará pereza usarlo.

Características útiles

Fíjese también en las siguientes características:

  • El marcado EN1078 que indica que cumple la norma de homologación europea.
  • La manera en que están unidas la carcasa exterior con el material interior que absorbe los golpes: en muchos casos, va pegada, con lo que existe riesgo de que se desprenda. Son más sólidos los cascos que tienen la carcasa moldeada directamente sobre el material interior.
  • El aspecto exterior: los colores llamativos o las franjas reflectantes contribuyen a una mejor visibilidad.
  • El sistema de cierre: los de tipo clic, con dos piezas de plástico que encajan una dentro de otra y se abren oprimiendo los laterales, son el sistema más práctico. Compruebe también su solidez, dando un fuerte tirón para ver si se abre con facilidad. Sea del tipo que sea, debe llevar debajo una pieza acolchada que proteja el mentón del roce con el cierre y evite que se pellizque la piel al abrocharlo.
  • Los orificios de ventilación: a simple vista es difícil comprobar su eficacia, pues ésta no depende del número de orificios, sino de su diseño y posición, pero fíjese por lo menos en que vayan provistos de una malla que impida la entrada de insectos.
  • La visera, que puede ponerse y quitarse con facilidad.

Un ajuste perfecto

La eficacia de un casco depende en gran parte de que vaya bien ajustado en el momento del impacto. Para ello, debe utilizar el sistema de ajuste del contorno. Algunos modelos llevan unas simples almohadillas o una goma elástica. Sin embargo, el ajuste más preciso se consigue con un anillo de plástico que rodea todo el casco y se ajusta a la medida de la cabeza por medio de una ruedecilla en la parte posterior. Esta pieza de ajuste debe ir unida al casco por medio de unos elementos de plástico flexible.

También es necesario regular la longitud de las correas de manera que el casco no pueda desplazarse, aunque sin llegar a resultar incómodo (compruebe que puede abrir la boca). Asegúrese de que el sistema de regulación es fácil de usar y de que no necesita repetir la operación cada vez que se abrocha el casco. Trate de estirar las correas para ver si ceden excesivamente.

Posición horizontal

El casco se debe colocar en posición horizontal, ni inclinado hacia la nuca ni echado sobre los ojos. Al mover la cabeza con energía, el casco no debe desplazarse de su posición, pero tampoco debe comprimir la cabeza.

Las correas deben rodear las orejas, nunca taparlas. Hay que asegurarse de que el casco no interfiere con el oído ni la visión. Llévelo siempre abrochado, por su propia seguridad y la de las personas que circulan detrás de usted.

Después de una caída o un golpe, hay que cambiar el casco, aunque no parezca estar dañado. Su capacidad para absorber los golpes podría haberse visto afectada y ya no será capaz de protegerle adecuadamente.

Y recuerde que siempre es mejor llevar un casco malo que no llevar nada.

Los cascos para niño se puede comprar a partir de 14,00 euros. Para adultos, se puede encontrar un buen casco desde unos 20 euros, aunque algunos cuestan más de 85 euros. Un precio más alto no es garantía de mayor calidad. Los cascos de una sola pieza son en general más caros, su precio medio supera los 52 euros mientras que en los modelos pegados el precio medio está en torno a los 35 euros.


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