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La publicidad nos incita a utilizar con profusión detergentes antibacterias, insecticidas, ambientadores... pero ¿se ha parado a pensar que pueden ser tóxicos? Nuestro consejo es: no abuse de ellos.
Numerosos estudios demuestran que el asma, las alergias e, incluso, ciertos tumores y alteraciones reproductivas tienen relación con la exposición continuada a algunos productos químicos, aunque no siempre es fácil establecer el vínculo entre una sustancia y sus efectos sobre la salud. Una exposición pequeña pero repetida o continuada en el tiempo puede desembocar en toxicidad a largo plazo y la interacción entre distintas sustancias potencia sus efectos.
Por tanto, siempre que sea posible, recurra a otras soluciones para acabar con las plagas domésticas. Evite el uso de productos químicos como medida preventiva. En caso de necesidad, es mejor un producto específico para la plaga que le afecte que uno de doble o triple acción: cuantos menos principios activos, mejor.
Las sustancias que con más frecuencia se encuentran en productos de uso doméstico son:
Existen numerosos productos químicos cuyo fin es aniquilar la vida indeseable, ya se trate de bacterias, hongos, plantas o insectos. Son los biocidas, que se utilizan para desinfectar, eliminar parásitos, proteger los materiales, etc.
Se pueden presentar en polvos, sprays, pastillas, difusores eléctricos o líquidos, pero lo que realmente determina cómo son de tóxicos es el principio activo que contienen y su concentración (ambas deben figurar siempre en la etiqueta) además del tiempo que pasemos expuestos a ella y la vía de absorción: oral, respiratoria, cutánea.