|
|
|
|
| |
|
|
|
|
Muchos
fumadores se sienten preocupados por el hecho
de estar "enganchados" al tabaco. Les irrita tener
que estar pendientes de llevar siempre encima
un paquete de tabaco y una caja de cerillas y
no comprenden por qué, en muchos momentos de su
vida diaria, les resulta tan necesario fumarse
un cigarrillo.
Dejar de fumar hace que estas personas se sientan
más fuertes, pues han sido capaces de controlar
su adicción, y les proporciona una nueva sensación
de libertad.
|
|
Dejar de fumar supone una reducción considerable
de los gastos diarios. ¿Ha pensado alguna vez
en lo que podría hacer con lo que se gasta en
tabaco? Al cabo de un año, el dinero ahorrado
le permitirá darse algún capricho que antes no
podía permitirse.
Al dejar de fumar, los ex fumadores experimentan
un aumento de su capacidad respiratoria y una
disminución de la fatiga. Esto les permite disfrutar
de actividades que antes les resultaban penosas
como practicar deportes, caminar, bailar, etc.
|
|
Por si esto fuera poco, la persona que deja de
fumar experimenta a las pocas semanas una mejoría
en sus sentidos del gusto y del olfato. En efecto,
las sustancias oxidantes del humo del tabaco y
el monóxido de carbono alteran las papilas gustativas
de la lengua del fumador y las embotan, impidiendo
que discrimine los distintos sabores. La percepción
de los sabores agrio y salado es la que se ve
más alterada en el fumador. También la capacidad
olfativa se encuentra disminuida por el tabaco,
mermando las posibilidades de deleite sensorial.
Al dejar de fumar, los olores y sabores regresan
en todo su esplendor y el antiguo fumador puede
volver a disfrutar de las comidas, los perfumes,
los aromas naturales...
|
|
El conocimiento científico ha confirmado que la
piel de los fumadores tiene más tendencia a desarrollar
arrugas que la de los no fumadores. La piel del
fumador es más seca y las sustancias tóxicas del
humo del cigarrillo actúan sobre ella rompiendo
las fibras de colágeno, lo que provoca la aparición
de arrugas. Un reciente estudio aparecido en una
revista científica ha demostrado también que los
fumadores tienen mayor tendencia a la alopecia
y a la aparición de canas.
Tampoco hay que olvidar que muchos fumadores,
a pesar de seguir unos escrupulosos hábitos higiénicos,
tienen manchas de nicotina en los dientes y las
uñas, su pelo y su ropa huelen a tabaco y su aliento
es poco agradable.
|
 |
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|