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La anorexia se caracteriza por un miedo exagerado a engordar y por una distorsión de la imagen corporal, que hace que las personas se vean gordas sin estarlo. Emplean estrategias para disminuir el peso: evitan los alimentos que más engordan, se provocan el vómito, usan laxantes y diuréticos, hacen ejercicio en exceso y consumen fármacos inhibidores del apetito.
La bulimia se caracteriza por un descontrol alimentario súbito y repetido. Las personas bulímicas comen de forma clandestina, rápida y voraz. Después se sienten culpables y se menosprecian por no poder controlarse.
En la anorexia:
En la bulimia:
Algunas alteraciones psicológicas están en la base de los TCA, pero todo el mundo puede padecer estos trastornos en algún momento de su vida, sobre todo en la adolescencia. Las personas más predispuestas son las que tienen poca autonomía, baja autoestima y están muy pendientes de la opinión ajena.
La enfermedad se puede desencadenar por algún acontecimiento que suponga un cambio importante en la vida, divorcio de los padres, nacimiento de un hermano, inicio de la pubertad, etc.
Aunque los varones también los sufren, se sabe que ser mujer y tener entre 14 y 25 años son dos de los principales factores de riesgo para que se pueda desarrollar una anorexia o una bulimia.
Para tratar a una persona con anorexia o bulimia se necesitan médicos, psicólogos, nutricionistas y tiempo. El tratamiento es largo y no es estándar, siempre debe adaptarse a las características del paciente. Es importante detectar pronto el trastorno para evitar la cronificación y el consiguiente aumento de los riesgos. Prevenir es educar, escuchar y estar alerta y 4 son los actores principales de esta función: sociedad, familia, escuela e industria. Cada uno en su ámbito es responsable de promover unos valores éticos y estéticos que no perjudiquen la salud. Sin olvidar la educación nutricional, que enseñe a jóvenes y adultos a comer de forma sana.