Vinos de aguja
Cuando se acerca el calor, los vinos más frescos y ligeros están entre los preferidos por los consumidores. Blancos y rosados de aguja son un buen complemento de los menús veraniegos. Sepa más de ellos.
Ahora que se acerca la época estival apetece acompañar nuestros platos con vinos frescos. Los menús de verano encuentran un buen complemento en los vinos de aguja: ligeros, con chispa… los vinos de aguja blancos o rosados combinan con ensaladas, arroces, pescados o marisco.
- Los vinos de aguja se caracterizan porque tienen una pequeña cantidad de anhídrido carbónico. Este gas puede ser de origen natural, procedente de la fermentación de azúcares propios (así sucede con los vinos de aguja naturales) o bien ser añadido.
- Cuando se abre la botella, el gas se desprende poco a poco, formando pequeñas burbujas que sin embargo no llegan a producir espuma.
- El efecto que produce el vino de aguja en la lengua y el paladar es una sensación picante y agradable; en ningún momento tiene que ser molesto: si resulta desagradable, es que el vino no está en buenas condiciones.
- Los vinos de aguja son vinos jóvenes que deben consumirse en el mismo año de su embotellado.
- La temperatura de servicio recomendable es de 6 a 8 °C.
- Los vinos de aguja suelen ser blancos o rosados.
- Su contenido en azúcares es bastante alto: normalmente son vinos semisecos o semidulces.
- En general son vinos de mesa, pero hay algunas denominaciones de origen en las que se elaboran vinos de aguja.