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¿Sabemos lo que comemos?

20 abril 2015
¿Sabemos lo que comemos?

Compras algo creyendo que es una cosa, pero resulta que es otra. Te pescan con un gancho en letra grande y esconden la verdad para que no la encuentres. La respuesta a esta sencilla pregunta se enfrenta a muchas trampas: ¿qué estás comiendo? 

Hecha la ley, hecha la trampa. Tras una larga lucha, las asociaciones de consumidores conseguimos que la nueva Ley del Etiquetado obligase a ofrecer más información sobre lo que nos llevamos a la boca. 

Por ejemplo: ya no basta con decir "aceite vegetal", ahora hay que especificar (de girasol, de maíz, de coco, de palma...). 

Las marcas respetan esta nueva ley, pero recurren a la letra minúscula para poner las verdades que nos interesan. ¿De qué sirve incluir la información esencial si se hace de manera prácticamente ilegible? 

Etiquetas que parecen lo que no son

La inmensa mayoría de etiquetas respeta las nuevas normas. No hay ni fraude ni ilegalidad. Entonces, ¿por qué preocuparse?

Porque no es lo mismo saber lo que comes que tragarte sus exageraciones. 

Porque abundan los ejemplos en los que la verdad es una letra pequeña, mientras que las frases publicitarias fomentan los malentendidos y la confusión del consumidor. 

Porque el mercado está lleno de etiquetas que parecen lo que no son. 

Las marcas quieren vender a toda costa y confían en que no hagas caso a la etiqueta. Llévales la contraria: haz que la letra pequeña crezca:

  • Desde OCU pedimos que el tamaño de letra de las etiquetas de alimentación aumente a un mínimo de 3 milímetros (actualmente está en 1,2 milímetros). Apóyanos con tu firma.
  • Hemos encontrado muchos ejemplos de trampas con la etiqueta, pero queremos más. Mándanos los tuyos al hashtag de Twitter #EtiquetasTrampa a esta dirección de email: sabemosloquecomemos@ocu.org